
Dulce Renuncia
Virginia Camacho · Completado · 130.9k Palabras
Introducción
David Brandon no es más que un hombre trabajador, pero lleno de sueños y aspiraciones. Cuando una hermosa mujer se descubre ante él, ocurre una gran batalla entre su deseo y su caballerosidad. ¿Podría él aprovecharse de una mujer que tiene el corazón roto y busca a gritos reafirmar su feminidad?
Cualquier cosa que haga, decidirá y sellará el destino de los dos.
Capítulo 1
A veces el dinero no te da lo que más quieres.
Esa frase bailó en la mente de Marissa con demasiada claridad, contoneándose como si se regocijara de ser cierta.
Observaba a Simon, su prometido, a través de la amplia sala. Él contemplaba la vista de Jersey City, que desde los ventanales de cristal de su apartamento se podía apreciar con toda claridad. Gracias a que era verano, el paisaje era claro y llamativo. Simon, sin embargo, no se veía como siempre: erguido, poderoso y orgulloso de ese poder.
No, Simon parecía más bien derrotado, y ella odiaba eso.
Hacía pocas semanas había descubierto que su prometido se había enamorado de otra mujer, una que no era ni medianamente hermosa, ni rica, ni sofisticada, como lo era ella tal vez, pero había logrado atrapar el amor de un hombre como él.
Ella y Simon estaban prometidos casi desde que ambos eran adolescentes gracias a que sus padres se conocían también desde hacía mucho tiempo, y habían planeado desde siempre unir sus empresas con el matrimonio de sus hijos. Habían sido felices todo ese tiempo, pues a Marissa siempre le había gustado el guapo y atlético Simon, y a él siempre le había gustado su dulzura y tenacidad. Pero al llegar a la edad adulta, y luego de graduarse en la universidad, ella se había ido a Boston para hacer su especialización en finanzas, y aunque se veían constantemente, y ambos viajaban todo lo que sus trabajos y estudios les permitían, a su vuelta se había encontrado con que su novio le había sido infiel con su secretaria.
Podía decir que ya era capaz de recordar el momento sin rencor; ella había llegado directamente del aeropuerto sin avisarle a nadie, para darle la sorpresa. Entró al edificio donde la empresa de la familia de Simon tenía sus oficinas, y al no ver la secretaria afuera, entró, y oh, sorpresa, él la estaba besando.
La escena se había desarrollado, a su juicio, como esas películas románticas donde la heroína está destinada a ser engañada; ella se había quedado allí, de pie y observando cómo él la besaba con sus ojos cerrados y la rodeaba con sus brazos mientras ella tenía los suyos en medio de los dos, como disponiéndose a alejarlo, pero nunca lo alejó.
Debió hacer algún ruido, porque entonces ambos notaron su presencia, y como saliendo de un trance, Simon se llevó ambas manos a la cabeza cerrando sus ojos. La joven al principio se quedó muda, mirando a Marissa con terror, y luego, como recuperando el habla, se disculpó mil y mil veces. Sí, claro, disculparla por haber besado a su novio, a su prometido.
—Lárgate de aquí –le dijo ella con voz ominosa.
—Señorita Hamilton…
—¿Quieres un escándalo? ¡Te estoy diciendo que te vayas, ahora! –No recordaba su nombre, pero su cara nunca la olvidaría, y menos la expresión que hizo, como si estuviese a punto de morir y toda su vida estuviese pasando delante de sus ojos. Tenía los ojos marrones y el cabello negro, una tez muy blanca y pecas sobre la nariz. Era bonita.
Marissa la vio salir del despacho de Simon y entonces se concentró en él. Había estado observando la escena como si quisiera decir o hacer algo, pero sabiendo que eso sólo empeoraría las cosas.
—¿Quieres explicarte? –reclamó ella, y Simon sólo movió sus ojos, centrando su atención en ella.
—Yo… no te esperaba hoy –susurró.
—Eso es más que evidente –escupió ella con sarcasmo—. Vas a explicarme ¿por qué llego a la oficina de mi prometido y lo encuentro besándose con su secretaria? ¿O tendré que hacer las suposiciones yo sola?
—No tengo explicación, Marissa –dijo—. Lo único que podría decirte, te disgustará.
—Oigámoslo, de todos modos –contestó ella permaneciendo de pie y cruzándose de brazos. Él la miró a los ojos.
Esa mirada nunca la olvidaría. Dios, él simplemente parecía desolado.
—Me enamoré de ella –dijo, y Marissa sintió que todo su cuerpo se enfriaba de repente.
—¿Qué? –preguntó en un susurro. Él sólo cerró sus ojos.
—Yo… lo siento –Marissa dio unos pasos alejándose, y le dio la espalda.
—¿Te… te enamoraste? ¿Así, simplemente? –lo vio apoyar su cadera en su escritorio. No dijo nada, y su silencio fue una respuesta en sí—. ¿Y yo qué, Simon? ¿Qué hay de mí? ¿No estabas enamorado de mí? –lo miró a los ojos, con los suyos desnudos. Había esperado, casi deseado, que él dijera que aquello era sólo una aventura, algo pasajero y sin importancia. No estaba segura de aceptar algo así, pero eso habría dolido menos que esto—. ¿Y cuándo… cuándo planeabas decírmelo? ¿O pensabas casarte conmigo y tenerme engañada hasta siempre?
—No. La verdad… Marissa…
—¿Ah, ibas a terminarme, pero llegué sin avisar y no te di tiempo para explicarte? ¿Es eso? –la mirada de él le dio la respuesta otra vez. Así que él planeaba terminar la relación cuando ella regresara, o la próxima vez que se vieran. Marissa se echó a reír, pero fue una risa sin humor—. ¿Cuánto tiempo llevas siéndome infiel?
—No, Marissa. Eso no fue así. Te juro que es la primera vez que esto sucede.
—¿Ah, de veras? Eso debe hacer que me sienta mejor, supongo.
—No… Lo sé… Yo…
—No tienes una excusa, ¿verdad? ¿Cuándo fue la última vez que nos vimos, hace un mes? Estuviste en Boston e hicimos el amor y reafirmamos nuestra propuesta de matrimonio. ¿Ya estabas enamorado de ella o te enamoraste entre que me dejaste y hoy?
—¡Estás torciéndolo todo!
—Tuviste la oportunidad de ahorrarme esta escenita diciéndomelo todo allá, ¡pero decidiste que no! Y ahora yo tengo que… ¡tengo que aguantarme esto! ¡No es justo, Simon!
—Marissa, lo siento tanto…
—¡Ah, cállate! –exclamó ella, con sus pálidos ojos azules encendidos de ira—. Yo… ¡no quiero verte!
Cuando salió de la oficina, él había ido detrás, pero no logró alcanzarla. Casi tropezó de nuevo con la chica que había besado a su novio minutos antes, pero esta vez ni la determinó.
Luego de eso habían sucedido varias cosas: Johanna, que era el nombre de la secretaria, había renunciado a su trabajo. Él había dejado de verla entonces, y luego de semanas disgustados, sin recibir sus llamadas ni responder a sus mensajes, Simon se apareció en su apartamento para pedirle que volvieran. Johanna ya no sería una amenaza para su relación.
Ella lo había perdonado; habían reanudado su compromiso. Nadie se había enterado, Marissa no le había contado sino a Diana, su mejor amiga, y ésta era tan discreta que era capaz de verlo sin lanzarle ningún comentario sarcástico acerca del tema, y afortunadamente, ahora mismo ella estaba viviendo en el extranjero, así que todavía podían volver y como si nada… De cara a sus padres y a sus amigos, eran la pareja perfecta, y siguieron sus planes de casarse… Sin embargo, Simon parecía un alma en pena.
Por Dios, ¿qué tenía esa mujer que lo ponía así? Ella no era orgullosa, ni se creía más que nadie, a pesar de saber que era hermosa y, además, heredera de una gran fortuna… Pero una simple secretaria le había arrebatado a su novio.
Sin embargo, un compromiso matrimonial era algo demasiado fuerte. Simon había dado su palabra de casarse con ella y aquí estaba ahora, visitándola en su apartamento. Si hubiesen sido otras las circunstancias, en este momento ambos estarían desnudos en su cama y hablando acerca de lo que habían estado haciendo en el último año, o planeando la fiesta de bodas; pero se temía que algo así nunca ocurriría de nuevo. Él estaba aquí, sí, pero su corazón estaba en otro lado, al igual que su mente; de lejos se notaba que su cuerpo vibraba por querer estar en cualquier otro lugar.
Dio unos pasos hacia él, silenciosa, y siguió observándolo sintiendo cómo su corazón también dolía. Estaba acostumbrada a verlo sonriente, siempre de buen humor. Su cabello rojizo alborotado por las actividades deportivas que le encantaba realizar, o con su traje prolijo y sentado tras un escritorio en la empresa de su padre. En su rostro la sonrisa siempre había sido fácil, contagiaba a todos energía y vivacidad. Pero ahora no era así; ya no había luz alrededor de él, ya no era el mismo Simon, el Simon del que había estado enamorada toda su vida. Ese Simon se había ido, y temía que tal vez para siempre.
Lo había perdonado por su infidelidad porque le creía cuando él decía que esa había sido la primera vez que se besaran; le creía cuando le juraba que había luchado contra ese sentimiento hasta el final, pero que fue vencido. Le creía, pero eso era peor para ella, porque entonces la hacía parte de un triángulo en el que ella salía sobrando.
Pero, ¿qué podía hacer ella? Contra sentimientos tan puros como esos nadie debería luchar. ¿Por qué no se había enamorado de esa manera de ella? ¿Conseguiría algún día que la amara así?
Últimos capítulos
#105 105-final
Última actualización: 5/22/2025#104 104
Última actualización: 5/22/2025#103 103
Última actualización: 5/22/2025#102 102
Última actualización: 5/22/2025#101 101
Última actualización: 5/22/2025#100 100
Última actualización: 5/22/2025#99 99
Última actualización: 5/22/2025#98 98
Última actualización: 5/22/2025#97 97
Última actualización: 5/22/2025#96 96
Última actualización: 5/22/2025
Te podría gustar 😍
La Última Cláusula del Multimillonario
Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.
Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.
Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.
Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
Reconocida por un líder de la mafia
«¿Por qué sigues persiguiéndome?» Preguntó en voz baja, esforzándose por mantener la compostura. Ella parece perder el aliento con solo verlo. Como era de esperar, no dijo ni una palabra, ya que sus ojos fríos persisten en su rostro: «¿Te gusto?» Además, hizo una pregunta, ignorando la indiferencia en su semblante.
Esta vez, le cogió un mechón de cabello en la oreja, retorciéndose al alcance de sus dedos. «¿No crees que es una gran palabra, Campanita?» Susurró, acercándose, para que ella pudiera sentirlo. Sin embargo, sus ojos aún estaban oscuros y vacíos, desprovistos de emoción. Ella tragó sorbos discretamente, sin saber qué podía estar pasando por su cabeza. «Blancanieves es natural, se me acaba de ocurrir que eres la primera mujer a la que reconozco como mujer»
Es la chica buena. Ella no es diferente de una aburrida introvertida, una mujer reservada que hablaba poco. No logró una relación mutua con su familia. Con el tiempo, se enamoró de un hombre que no estaba fuera de su alcance. Pero este hombre la quebró y la dejó destrozada, lo que hizo que se odiara a sí misma.
Justo cuando estaba recuperando su yo roto, Zachary González entró en su vida con sus misterios.
El rey eterno
Se rumorea que el Rey Eterno era despiadado, no tenía piedad y despreciaba a todas las criaturas que no eran de su especie. Durante sus diez mil años de vida, solo lo han visto en la Tierra una vez, lo que ha salvado la vida de su hermano y nunca más lo han visto. Eso fue hasta que sintió nacer a su pareja..
**
Durante los últimos 18 años, el rey Kane ha estado intentando unificar su reino con el rey Gabriel, el rey de todos los hombres lobo, licántropos, brujas, vampiros y todos los demás seres sobrenaturales. Circularon rumores de que los dos reinos se convertían en uno solo. Los hombres lobo y los demonios no se llevaban nada bien, pero todos los fieles y leales miembros de su reino de Kane lo seguían ciegamente y nunca cuestionaban sus decisiones. En cuanto a los miembros del reino de Gabriel... algunos estaban muy molestos...
**
Solo Gabriel, su segundo al mando, Balthazar y el tercero al mando, Kol, sabía por qué Kane de repente quería unificar los reinos. Lleva toda la vida esperando a su pareja y no tendrá nada que le impida estar juntos.
**
¿Podrá Kane lograr unificar los reinos y, al mismo tiempo, mantener a su pareja a salvo?
¡¡!! Hay escenas sexuales en este libro, así que si no puedes soportar el calor, no leas.
Poseída por el SEAL de la Marina
—Chupa. Déjamelos bien húmedos.
No sé por qué hago lo que este hombre me dice cuando me ordena cosas, pero obedezco todas y cada una de las veces y le chupo esos dedos como si me fuera la vida en ello.
Mis muslos empiezan a temblar cuando oigo que baja la cremallera, porque sé lo que pasará después. Se meterá dentro de mí, tan profundo que no le quedará adónde más ir, y me dejará ardiendo viva.
—No muevas las manos cuando yo quite las mías. ¿Me entiendes? Si desobedeces, te ataré y te dejaré aquí hasta que tus padres vengan a buscarte y te encuentren llena hasta el borde de mi semen.***************************************Alguien me está siguiendo.
Estuve a punto de que me asaltaran, o quizá podría haber pasado algo incluso peor.
Pero hubo un tipo que me salvó, como un superhéroe moderno, con un casco negro.
Debería haberme aterrado cuando le cortó la garganta a mi atacante y luego asintió hacia mí, esperando a que entrara a salvo en mi coche, y apoyó la mano en mi ventanilla.
En vez de sentir miedo, me siento...
Excitada.
Viva.
Y me muero por sentirlo otra vez.
Así que hago lo que nadie en su sano juicio haría. Recorro las calles de la ciudad cuando debería estar en la cama, descansando, solo esperando otra mirada de mi rescatador.
Él no decepciona.
Me acorrala y me hace sentir cosas que no debería estar sintiendo porque estoy en una relación.
Anhelo su contacto; abro las piernas cuando debería usarlas para correr muy, muy lejos.
Alguien me está siguiendo.
Y me gusta.
El regreso de la princesa de la mafia
Corazón sin dueño
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
Tómame Una Vez, Te Haré Sangrar Dos Veces
Ella. Una humana. ¿Destinada a estar con un hombre lobo? Eso no podía ser.
Como humana, no hay forma de que escape de esa cosa de la pareja que insisten obstinadamente en que acepte. Es decir… hasta que decide confiar en el vampiro del calabozo de la casa de la manada. Con su ayuda, seguro que ambos podrán escapar de sus destinos como prisioneros de la Manada Luna Azul.
La amante contratada por el CEO
Para poder mantenerla a ambas, Hanna, de día, estudia medicina, pero por la noche hace de acompañante en una agencia de hombres millonarios. Dentro de sus normas, está la de no tener sexo con sus clientes, además ella tiene novio.
Por otro lado, Roy William Miller, es el CEO, tras su padre, Norman Miller, retirarse el año anterior, lleva la dirección del Grupo Miller, aunque comparte sus acciones con sus hermanos, entre ellas está su melliza Alian. La razón por la que trasladó a la sede central de Miller a Londres es porque quería estar cerca de su hermana, ya que no se fiaba del marido de ella.
Una noche descubre a su cuñado con otra mujer, una atractiva y deseable mujer que despierta su interés, al igual que su irá al descubrir que esa preciosidad es una mujer que se vende por dinero.
Cosas suceden al mismo tiempo, que lo cambia todo. Lo principal Mia, la hermana de Hanna, sufre un accidente, que necesita de una operación y una rehabilitación muy larga.
Sólo le queda aceptar la propuesta del maldito CEO de ser su amante por un año, sin ninguna restricción por su parte, excepto la de enamorarse.
Así se inicia un tórrido contrato entre ellos, con encuentro sexuales alucinantes, terceras personas que quieren acabar con la relación, y sobre todo desentendidos, que hacen que el CEO, no conozca la verdad de Hanna. El día que descubre que ha roto la regla de no enamorarse, huye de él, sin saber está embarazada, ¿Podrán reunirse de nuevo?
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
El regreso de Eva (El comienzo de mi condena)
Una que hasta el día de hoy me persigue cada vez que veo esos ojos color dorado que me miran con tanta devoción y amor.
Es por ella que salgo de la oscuridad en la que me he mantenido.
Por ella es que quiero cerrar este maldito capítulo de mi vida.
Porque por ella soy lo que soy y no me arrepiento de nada de lo que he hecho en la vida, menos de escapar de él.
CONNOR BROWN, espera mi regreso y prepárate para caer de rodillas suplicando clemencia.
Desear al Hermano Equivocado
Sloane Mercer ha estado perdidamente enamorada de su mejor amigo, Finn Hartley, desde la universidad. Durante diez largos años, ha estado a su lado, remendándolo cada vez que Delilah Crestfield—su tóxica novia intermitente—le rompía el corazón.
Pero cuando Delilah se compromete con otro hombre, Sloane cree que finalmente podría ser su oportunidad de tener a Finn para ella. No podría estar más equivocada.
Descorazonado y desesperado, Finn decide arruinar la boda de Delilah y luchar por ella una última vez. Y quiere a Sloane a su lado.
A regañadientes, Sloane lo sigue hasta Asheville, con la esperanza de que al estar cerca de Finn, él la vea de la forma en que ella siempre lo ha visto.
Todo cambia cuando conoce a Knox Hartley, el hermano mayor de Finn, un hombre que no podría ser más diferente de Finn. Es peligrosamente magnético. Knox ve a través de Sloane y se propone atraerla a su mundo.
Lo que comienza como un juego—una apuesta retorcida entre ellos—pronto se convierte en algo más profundo. Sloane está atrapada entre dos hermanos: uno que siempre ha roto su corazón y otro que parece empeñado en reclamarlo... sin importar el costo.
ADVERTENCIA DE CONTENIDO:
Esta historia es estrictamente para mayores de 18 años.
Aborda temas de romance oscuro como la obsesión y la lujuria con personajes moralmente complejos.
Aunque es una historia de amor, se recomienda discreción al lector.












