
EXTRA MARITAL
Maria Pulido · Completado · 134.5k Palabras
Introducción
A sus 32 años, Enzo Cavalli quería un hijo, una familia para formar y herederos que dejar, cuestión que su mujer no aceptaba por el simple hecho de no dañar su figura.
En un momento de una fuerte presión, Antonella utiliza todas sus armas contra su fiel y dulce asistente, Gianna Ricci, porque decir que le debe hasta el alma, es quedarse bastante corta.
“Quiero que me alquiles tu vientre”, esto más bien se escuchó como una orden, y teniendo la casa de sus padres hipotecada, y un montón de deudas por atender, a Gianna no le quedó de otra, que sucumbir a un trato oscuro que tenía muchos sucesos ocultos, entre ellos, una cercanía irreparable con Enzo, de la que ella no iba a poder escapar…
Capítulo 1
—Abigail… mi vida… —todo el salón se quedó en silencio cuando Mashal pidió a la orquesta que se detuviera para dar unas palabras.
Los invitados se sentaron en sus mesas mientras las sonrisas se gestaban en el rostro de todos los presentes. El lugar de la recepción era impresionante; con manteles en toldos y un jardín a su alrededor haciendo que todo se viera regio y refinado, eso, sumado a la iluminación opaca en algunos lugares y candente en otros.
La noche fue el momento perfecto para darle el toque final a la ceremonia espléndida que Abby y Marshal querían para su día especial, así que nada en el mundo podría opacar este momento que tenía el corazón de Abby en un galope. Abigail Hunson, o, mejor dicho, Abigail Hayes.
Porque ahora ella estaba oficialmente casada, con el amor de su vida.
Los ojos de la chica se iluminaron cuando Marshal asomó su mano para invitarla a pasar al frente. Mojó sus labios, se levantó de la mesa donde anteriormente conversaba con su familia, y dio unos pasos mientras sus mejillas se ruborizaban. Todos tenían los ojos sobre ella ahora, y Marshal sostenía en su mano un micrófono que había sido adaptado en cuestión de segundos para él.
—Quiero que la gente sepa lo mucho que te amo —Continuó Marshal Hayes y ella se encogió de hombros—. Quiero agradecer al cielo por tu vida, Abby querida, por nacer en este tiempo, y por estar aquí en el presente conmigo… por hacerme hoy el hombre más feliz de este mundo, y, sobre todo, por elegirme a mí como tu marido… y en el futuro… el padre de tus hijos…
Todos aplaudieron al unísono, entonces el hombre acortó la distancia y tomó el rostro de Abby en sus manos dándole un beso cálido en los labios. Una lágrima se deslizó por la mejilla de ella, e intentó pasar el nudo que se le hizo en la garganta por la felicidad que no cabía en su pecho. Nada podía ser más perfecto y maravilloso que esto, y por nada del mundo quería que este instante extraordinario se desvaneciera.
La chica de 21 años enredó sus manos en las del novio, y reprimió los ojos mientras el hombre llevó su boca a su frente deteniéndose en otro beso. Los flashes se activaron en desmedida, y luego alguien vino a darles dos copas decoradas para que brindaran con sus familias y amigos, que ahora estaban delante de ellos mirándolos con felicidad.
Abby tomó la copa entre sus manos y con la otra rodeó el cuerpo del que ahora era su esposo. Juntos alzaron la copa y todos chocaron los cristales enviándoles bendiciones con gran regocijo.
Mas aplausos vinieron mientras que Abigail probó de su copa y tomó solo un sorbo, el alcohol no era de sus cosas favoritas, pero había hecho una excepción en este día. Llevó los ojos a la mesa donde estaba su familia, y no pudo dejar pasar la alegría que era muy notoria en el rostro de sus padres. Ahora mismo la miraban con los ojos brillosos mientras tenían abrazada a su pequeña hermana Ivy, de 7 años, y su adolescente preferido, su hermano Ansel, que tenía 14 años.
Ella envió una sonrisa sincera y luego sintió un apretón en su cintura. Giró rápidamente en dirección del rostro de su esposo y recibió de su parte una gran sonrisa.
—Te amo… te amo y estaremos juntos en esta vida y en la otra —las palabras de Marshal de alguna forma crearon un escalofrió en su cuerpo, uno que la hizo sentir que ahora pertenecía a esta persona, y de alguna forma le agradó.
—Y yo te amo a ti, Marshal. Te amo para siempre —expresó la chica con sinceridad, y su esposo dio un asentimiento satisfecho para volver a besarla.
El festejo era todo un éxito, los invitados estaban siendo atendidos sin comparación alguna y la orquesta que estaba tocando en vivo, solo sumaba a que las personas se encendieran cada vez más en la fiesta. Las mesas estaban separadas por familias y amigos, tanto los conocidos de Marshal como de Abby, y algunos, de ambas partes, ya que la pareja estaba unida no solo en una relación sentimental, sino en una alianza empresarial.
Aunque la celebración estaba en su pleno auge, el cuello y la espalda de Abby comenzaron a pasarle factura.
Fueron meses de preparación, y eso aunado a que hace medio año había terminado su carrera en contaduría y finanzas.
Su carrera universitaria por supuesto que fue influenciada por su padre, Ezra; y aunque no se arrepentía, de alguna manera hubiese deseado estar un poco lejos de los negocios de su familia que ahora estaban pasando cuenta en su cuerpo.
Ella levantó a Ivy de sus piernas y echó una mirada al salón; sus amigas estaban en una mesa riendo de forma desenfrenada, sus padres estaban en un círculo de empresarios y su esposo, bueno… él parecía muy divertido con sus amigos fuera en el jardín con varias botellas vacías a su alrededor.
Abby le dijo a la pequeña que buscara a su hermano, estaba dispuesta a pedirle a Marshal que se fueran del festejo, además, los novios acostumbraban a dejar la velada a la mitad, si bien estaba ansiosa por saber para dónde la llevaría Marshal, ella deseaba tocar una cama suave y descansar todo el fin de semana.
Caminó dando sonrisas por donde pasaba hasta que llegó a la parte del jardín.
Parecía que decían algo muy secreto entre los cuatro amigos de su esposo, porque en cuanto la vieron de reojo aparecer, ellos hicieron silencio de inmediato, haciendo que su marido se girara rápidamente hacia ella.
Aunque la chica le asomó una sonrisa, él no se la devolvió, entonces decidió acercarse y tocar su hombro.
—Cariño… estoy cansada, es mejor que nos vayamos, yo…
De un momento a otro su mano fue quitada del hombro, y él parecía un poco incómodo con su aparición repentina.
—No será ahora Abby, estoy disfrutando de la fiesta… Te... avisaré cuando nos vayamos —refutó Marshal, pero Abby supo que estaba ebrio por su forma de hablar.
Así que ella volvió a intentarlo, era mejor que se lo llevara ahora a que siguiera bebiendo. Justo cuando él se giró para volver al grupo, ella tomó su brazo dócilmente e insistió.
—Marshal, estás bebido… es mejor que nos vayamos, realmente estoy… —sus palabras se cortaron en su boca cuando Marshal le envió una mirada furiosa.
El rostro del hombre estaba pálido ahora, y ella vio de soslayo como su labio inferior tembló.
—Abigail… —Marshal deletreó la palabra junto con un apretón fuerte en su muñeca—. He dicho que nos iremos más tarde… ¿Entendido?
Abby abrió sus ojos impactada y los deslizó por su muñeca mallugada, el hombre la soltó de inmediato sin pedir una disculpa por su comportamiento y caminó en dirección de sus compañeros para decir: “Mujeres”, y luego proceder a una carcajada de burla que fue acompañada por sus amigos.
Ella tomó su muñeca y la apretó para quitar de alguna forma la sensación que había sentido segundos antes, aunque no podía creer lo que acababa de pasar, solo respiró y se dijo a si misma que ese no había sido el Marshal que ella conocía, la bebida debía estar haciéndole una mala jugada. Sin embargo, las lágrimas ya estaban en sus ojos.
Entró al cuarto de servició y abrió la llave para mojar su nuca, el momento colocó su cuerpo en tensión y dejó sus manos sudorosas. Abby trató de acompasar su respiración y luego se miró por un rato en el espejo.
—Solo es… él no es Marshal, Abby… está ebrio —cuando fue a limpiar sus lágrimas la puerta se abrió de golpe y una chica de su círculo de amigas, apareció asomando el rostro.
—Cariño, todas queremos hacer una sesión de fotos… ¿Por qué estás aquí?
La chica forjó una sonrisa y luego sacudió sus manos mojadas.
—Tengo calor, Diane … y estoy cansada… vine a refrescarme y…
—¿Estás bien? —su amiga preguntó entrando más al cuarto de servicio y frunciendo el ceño.
—Sí… por supuesto ¿Por qué lo preguntas?
—Mmm, porque estás aquí, sola, y eres la novia… ¿Está todo bien?
—Sí… vamos, solo me refrescaba…
Su amiga asintió y le envió una sonrisa. Se fueron juntas mientras Diane le relataba que sus amigas estaban locas por su marido y por lo apuesto que se veía esta noche.
Abby se sentó con todas sus amigas después de una larga sesión de fotos y extenuantes carcajadas por todo y por nada que ellas arrojaban en su estado, un poco subido de tono. El tiempo continuó, la fiesta prosiguió y después de unas horas más ella no tenía fuerza alguna para continuar.
Sintió una mano en su hombro cuando quiso cabecear y se giró de repente con un susto en su cuerpo.
—¿Abby? ¿Dónde está Marshal? ¿Cómo es que no se han ido?
Ella quiso escusar de alguna forma posible a su marido, pero vio que ya era tarde cuando las voces que se escuchaban en todo el salón abierto eran las de Marshal y sus cuatro amigos inseparables.
Su padre no esperó un segundo y caminó apresurado hacia el jardín, Abby se levantó de golpe y fue tras de él.
—Papá, espera…
Algunos invitados giraron en su dirección, y la familia de Marshal se puso en tensión al ver que algo no estaba bien.
—¡Marshal! —Ezra alzó el tono más de lo normal y el hombre se giró de golpe perdiendo un poco el equilibrio.
—Señor… —respondió un poco asombrado.
—¿Cómo es que sigues en la fiesta? Abby está agotada, sabes bien que esta última semana fue de trabajo extremo en la empresa y…
—¿Abby? —intervino Marshal tratando de parecer impactado—. Ezra, quise… yo le dije a Abby, pero ella quiso pasar el tiempo con sus amigas, no quería imponerle nada… yo…
El padre de Abby se giró hacia ella con el ceño fruncido tratando de entender por qué razón su hija quería quedarse. Sin embargo, ella no pudo gesticular una palabra, porque ahora sus ojos solo estaban encima de su marido preguntándose por qué había mentido y fingía de esta manera.
La chica sabía que, de cierta forma Marshal respetaba a su padre, y en que técnicamente Ezra era su jefe directo.
—Papá —ella envolvió la mano del hombre mayor y le pasó una sonrisa—. Es cierto, pero… ahora si me quiero ir, creo que sobrepasé mi límite, solo quería festejar un rato más.
Ezra suavizó sus gestos y puso la palma de la mano en el rostro de Abigail.
—Es mejor que se vayan, pediré un chofer —se dio la vuelta y observó nuevamente a Marshal con dureza mientras él estaba mudo esperando una orden—. Tu marido creo que no es capaz ni de sostenerse a sí mismo, y eso es una vergüenza que suceda, justamente en tu matrimonio.
Después de la acalorada situación, Abby estaba sentada atrás del vehículo que su padre asignó para ellos, mientras Marshal enredaba los dedos con los suyos. Con ademanes comenzaron a despedirse, la gente fuera del auto lanzaba flores y arroz hacia ellos despidiéndolos de la fiesta.
El chofer anunció que solo serían 15 minutos de recorrido, y luego de eso Abby sintió una punzada larga en su estómago. No había cruzado una sola palabra con su esposo después de haberle mentido en su propia cara, ahora lo que ocupaban sus pensamientos es que ésta era su primera noche, o madrugada, o casi mañana en que compartiría íntimamente con alguien.
Aunque fuese un tabú para algunos, la familia de la chica tenía principios morales muy arraigados, y una de las frases que su padre le había repetido durante toda su vida era: “Debes guardarte para tu esposo Abigail, ese es el mejor regalo que le podrás dar a un hombre respetable”
Y sí, Abigail era virgen en todo el sentido de la palabra, y aunque Marshal le insistió infinidades de veces durante su año de noviazgo, ella fue firme hasta el final, guardando la promesa que había hecho a su padre y a ella misma.
Sin embargo, ese orgullo ahora no le estaba sirviendo para nada, porque entendía que, en unos minutos, daría paso a una nueva experiencia en su vida y pasaría a ser la mujer del hombre que estaba a su lado, que aun no le dirigía la mirada.
En silencio llegaron a un hotel que era el lujo hecho realidad, a Abigail no le impresionaban esas cosas, pero ahora estaba realmente emocionada por todo lo que veía, mientas caminaba con la mano firme de Marshal.
Ella lo vio de soslayo pensando que el regaño de Ezra definitivamente había espantado un poco su embriaguez. Las personas de servicio los recibieron con todo el elogió posible, y fueron llevados a la parte más alta del edificio escoltados como si fueran una realeza.
La habitación fue abierta por un botones, y luego de unas felicitaciones, les invitó a que pasaran a su suite y cerró desapareciendo al instante.
Abigail soltó la mano de su marido y dio unos pasos gestando una sonrisa en su boca. Todo estaba bellamente decorado. Un jacuzzi incrustado en el suelo, que acababa en la enorme ventana de vidrio frente a una vista perfecta de la ciudad de Minneapolis. También había una barra con varios tipos de licor y una enorme bandeja de pasabocas, frutas y chocolates que hicieron agua la boca de Abby a pesar de la hora. Luego se giró hacia una enorme cama, donde los pétalos de rosas cubrían todo su esplendor.
Estaba emocionada, y todo el mal momento se olvidó de su cabeza cuando giró hacia Marshal.
—Esto es… maravilloso —acortó la distancia que los separaba y unió sus labios hacia él—. Gracias por esto cariño, es…
—No es mi regalo —dijo Marshal mientras comenzaba a ver sus hombros desnudos.
Abby parpadeó dejando caer sus brazos.
—¿Cómo? No entiendo…
—Esto lo hizo tu padre, Abby, él quería darte una noche perfecta… ya lo conoces… —Marshal volvió a acercarla y llevó las manos a su cuello para besarla impacientemente.
—Espera… ¿Cómo debía hacer esto mi padre, Marshal? Se suponía que eras tú…
—¡Ay Abby!, ya es suficiente, ven —la interrumpió mientras la haló hacia la cama y tiró de ella hasta que cayó directo en la orilla.
Abby retrocedió sumamente dolida dispuesta a quitarle las manos de encima, pero el hombre recostó su cuerpo en ella inmovilizándola por completo.
—Espera Marshal, despacio… —dijo cuando vio que la estaba desvistiendo rápidamente y sin tener el cuidado que ella pensó que debía tenerse la primera vez.
Pero, nada hizo detenerlo. El hombre quitó su vestido rápidamente y junto con eso, él también se quitó la ropa sin decoro. Por primera vez ella vio a un hombre desnudo y sintió que su garganta se apretaba cuando su panti fue bajado de un tirón, Marshal puso la mano en su pecho dispuesto a entrar en ella, sin siquiera decirle una sola palabra.
Ella trataba de acoplarse a la forma ordinaria, ruda y sin previo aviso de su esposo, no estaba preparada, ni en su cuerpo ni en su mente, ni tampoco estaba excitada como para querer que el acto comenzara. Anteriormente ellos se besaron mucho, y ella estuvo a punto de rendirse queriendo que Marshal se convirtiera en su hombre, sin embargo, ahora nada estaba sucediendo de la manera en que lo soñó.
Ese momento especial del que todas sus amigas hablaban en sus extensos cafés, no estaba presente a pocos minutos de unirse con su esposo, ese momento mágico del que todas hablaban, no estaba siento sentido en su piel, porque ahora solo podía sentir unas manos rústicas que mallugaban su piel y una respiración olorienta a alcohol que provocaban un poco de repudio a su propio cuerpo.
Cuando ella sintió la intimidad de Marshal cerca de la suya, dio un brincó llevando los hombros de su marido hacia abajo.
—Espera… creo que no estoy lista, Marshal, puede doler, lo he leído, ¡espera por favor! —suplicó agitada y asustada. Realmente estaba aterrada.
—No digas tonterías, no pasará nada… —las palabras del hombre salían entrecortadas, él ni siquiera la estaba mirando.
En cuestión de segundos Abby fue invadida de un solo tirón, la presión, la irritación y un profundo dolor la dejó sin aliento, ella no pudo sino soltar un quejido más una lagrima que se asomó en la esquina de sus ojos.
—Así es Abby, gime para mi… ¿te gusta rudo no es así? —después de la pregunta Marshal volvió a introducirse y esta vez mas áspera, haciendo que Abby lo tomara de los hombros y clavara sus uñas mientras sus lágrimas siguieron bajando por sus mejillas.
El sollozo se hizo más profundo, pero eso no fue suficiente para que su marido se detuviera, así que después de dos minutos de martirio, ella vio como Marshal aceleró las embestidas que estaban quemando su piel y luego soltó un bufido para luego recostar todo su cuerpo encima de Abigail.
Sus respiraciones chocaban, la mirada de su esposo se conectó con ella y luego rodó en la cama y se puso una sábana encima, dándole toda la espalda y acompasando su respirar.
El cansancio y el sueño de Abby ahora habían desaparecido, ella solo estaba mirando al techo con el corazón hecho una pasa pensando en cómo las cosas pasaron de esta manera. Desvió la mirada a la espalda de Marshal mientras sus lágrimas fueron cayendo irremediablemente. Le dolía, sentía un escozor enorme entre sus piernas, pero la opresión más grande ahora estaba en su pecho, ella sentía que se comprimía en miles de pedazos, y solo cuando fue a mover su muslo, se dio cuenta que estaba mojada.
Se sentó de golpe y se sorprendió en ver una mancha enorme como si tuviese la regla. Trató de levantarse rápido, pero una punzada se prensó en su vientre haciéndole sacar un quejido de su boca.
Rápidamente se fue a el baño para cambiarse y tratar de aliviar ese ardor que no se iba, como también tratar de entender cómo su primera vez había sucedido de esta manera.
Sentada en la tina recostó su cabeza entre las piernas mientras trató de llorar todo lo que pudo, había escuchado tantas historias, pero supuso que la realidad era diferente. Su hombre perfecto dio otra cara en solo una noche, y ella solo estaba rezando en este momento porque todo esto se debiera a lo mucho que había bebido en la ceremonia.
Después de secarse y de sacar algo de su maleta, trató de colocar algunas sábanas limpias encima, sin molestar a su esposo que literalmente estaba profundo. Se sentó con mucho cuidado y luego recostó la cabeza en la almohada tratando de dejarse llevar por el cansancio y sus ojos irritados.
—Ojalá esto fuera una pesadilla —susurró para ella misma—. Ojalá lo fuera…
La insistencia en su brazo más unos susurros que no podía entender cerca de su oído, hicieron que Abby parpadeara varias veces, al principio fue borroso, pero a medida que pasaron los segundos, ella divisó la amplia sonrisa que Marshal estaba ofreciéndole en ese instante.
Entonces su corazón latió con fuerza.
—Buenos días, amor… ¿Cómo amaneció la princesa de mi vida?, la reina de mi corazón —Marshal delineó su rostro con aparente ternura mientras le dio un beso cálido en la frente.
Sin embargo, Abigail solo podía estar asustada, una mezcla de sentimientos la envolvieron al ver que estaba frente a un hombre que definitivamente no conocía…
Últimos capítulos
#55 Capítulo 56
Última actualización: 3/4/2025#54 Capítulo 55
Última actualización: 3/4/2025#53 Capítulo 54
Última actualización: 3/4/2025#52 Capítulo 53
Última actualización: 3/4/2025#51 Capítulo 52
Última actualización: 3/4/2025#50 Capítulo 51
Última actualización: 3/4/2025#49 Capítulo 50
Última actualización: 3/4/2025#48 Capítulo 49
Última actualización: 3/4/2025#47 Capítulo 48
Última actualización: 3/4/2025#46 Capítulo 47
Última actualización: 3/4/2025
Te podría gustar 😍
Desear al Hermano Equivocado
Sloane Mercer ha estado perdidamente enamorada de su mejor amigo, Finn Hartley, desde la universidad. Durante diez largos años, ha estado a su lado, remendándolo cada vez que Delilah Crestfield—su tóxica novia intermitente—le rompía el corazón.
Pero cuando Delilah se compromete con otro hombre, Sloane cree que finalmente podría ser su oportunidad de tener a Finn para ella. No podría estar más equivocada.
Descorazonado y desesperado, Finn decide arruinar la boda de Delilah y luchar por ella una última vez. Y quiere a Sloane a su lado.
A regañadientes, Sloane lo sigue hasta Asheville, con la esperanza de que al estar cerca de Finn, él la vea de la forma en que ella siempre lo ha visto.
Todo cambia cuando conoce a Knox Hartley, el hermano mayor de Finn, un hombre que no podría ser más diferente de Finn. Es peligrosamente magnético. Knox ve a través de Sloane y se propone atraerla a su mundo.
Lo que comienza como un juego—una apuesta retorcida entre ellos—pronto se convierte en algo más profundo. Sloane está atrapada entre dos hermanos: uno que siempre ha roto su corazón y otro que parece empeñado en reclamarlo... sin importar el costo.
ADVERTENCIA DE CONTENIDO:
Esta historia es estrictamente para mayores de 18 años.
Aborda temas de romance oscuro como la obsesión y la lujuria con personajes moralmente complejos.
Aunque es una historia de amor, se recomienda discreción al lector.
Venganza de la Luna Abandonada
—Bella. —El tono de Ethan cambió, adquiriendo ese filo de advertencia que yo conocía demasiado bien—. Faye está vulnerable en este momento. Está aterrada de que la resientas, de que esto divida a la manada. Lo último que quiere es que este bebé se interponga entre nosotros.
—Entonces no debiste hacerlo. —Sostuve su mirada de frente, dejando que viera el hielo en la mía—. Vuelve con tu hijo.
—Por el amor de Dios. —Se pasó una mano por el cabello—. ¿Cuántas veces…? Fue inseminación artificial. Usaron mi esperma, sí, pero Faye y yo nunca…
Bella soltó un resoplido frío. Qué mentiras tan descaradas. Su compañero había tenido una aventura con la pareja de su hermano, y toda su familia ayudó a echarla sin nada, solo para abrirle paso a la amante y que ocupara el lugar que le correspondía. Pobre idiota… creía que ella era solo una hija adoptiva no deseada, fácil de desechar y controlar. Nunca supo que la genio informática que había estado buscando era su propia Luna.
Como se había manchado a sí mismo, Bella había terminado con él. Lo rechazó y recuperó lo que era suyo, ascendiendo hasta lo más alto con la ayuda de Victor, quien había estado secretamente enamorado de ella durante años.
Cuando Ethan intentó recuperarla:
—No quieres que nuestro hijo crezca sin padre.
Bella sonrió con burla.
—El padre del niño no eres tú.
LA OBSESIÓN DE ALEXANDER
Me tambaleé hacia atrás, pero Alexander Dimitri me agarró, su gran mano apretando posesivamente mi garganta. Empujó a mi padre contra la pared.
—Ella es mía —gruñó Alexander—. Soy el único que puede abrirle las piernas.
Me arrastró hasta su coche, arrojándome al asiento trasero. Se subió encima de mí, su pesado cuerpo inmovilizándome.
—Tu padre te vendió para ser una puta, Alina —susurró, mordisqueando mi lóbulo—. Pero ahora eres mi puta.
Frotó su erección contra mi clítoris a través de mi delgado vestido.
—Y te voy a usar cada noche hasta que tu deuda esté pagada —su mano rasgó mis bragas a un lado—. Empezando ahora mismo.
En un mundo de crímenes de alto riesgo, traiciones y alianzas peligrosas, Alina Santini se encuentra atrapada entre la lealtad a su padre y la ira del hombre más despiadado que ha conocido—Alexander Dimitri. Su padre, Arthur, es un jugador con una tendencia a hacer enemigos y una deuda tan grande que podría costarles todo. Cuando Alexander irrumpe en la vida de Alina, con un arma en mano y venganza en sus fríos ojos grises, le da un ultimátum escalofriante: devolver el dinero robado, o tomará lo que Arthur más aprecia.
Pero Alexander no es solo un hombre que cobra deudas—es un depredador que se alimenta de poder y control, y Alina acaba de entrar en su mira. Creyendo que Alina es valiosa para su padre, la toma como pago, pensando que es una ficha de negociación para saldar la deuda.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
Mía para proteger
Descubre que tiene una pareja predestinada y, al mismo tiempo, que es un hombre lobo, un hombre especial, un lobo blanco, bendecido con increíbles poderes por la diosa de la luna.
Este hecho la convierte en un objetivo ambulante tanto para hombres lobo como para hombres lobo ávidos de poder.
Al principio, tiene problemas con la idea de convertirse en un hombre lobo, un tipo al que desprecia y teme; necesita cambiar de opinión, adaptarse y prepararse para los estragos que se desatarán en ella y en sus seres queridos.
Su vida amorosa va a estar llena de altibajos, amor, pasión, celos, desamor. Parece fría en la superficie, pero ama y odia ferozmente.
¿Podrá su pareja manejarla? ¿Para conquistar su corazón y protegerla de todos los peligros que acechan a su alrededor?
La Última Cláusula del Multimillonario
Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.
Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.
Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.
Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
La Compañera Rechazado del Licano
Con dos hombres luchando por ella, todo se complica y se revelan planes malvados y Anaiah descubre su verdadero poder que cambiará el curso de su vida y la convertirá en un objetivo.
¿Sobrevivirá Anaiah a los malvados planes y encontrará la felicidad con el hombre que elija? ¿O se ahogará en la oscuridad sin vuelta atrás?
¡Mírala subir más alto!
La amante contratada por el CEO
Para poder mantenerla a ambas, Hanna, de día, estudia medicina, pero por la noche hace de acompañante en una agencia de hombres millonarios. Dentro de sus normas, está la de no tener sexo con sus clientes, además ella tiene novio.
Por otro lado, Roy William Miller, es el CEO, tras su padre, Norman Miller, retirarse el año anterior, lleva la dirección del Grupo Miller, aunque comparte sus acciones con sus hermanos, entre ellas está su melliza Alian. La razón por la que trasladó a la sede central de Miller a Londres es porque quería estar cerca de su hermana, ya que no se fiaba del marido de ella.
Una noche descubre a su cuñado con otra mujer, una atractiva y deseable mujer que despierta su interés, al igual que su irá al descubrir que esa preciosidad es una mujer que se vende por dinero.
Cosas suceden al mismo tiempo, que lo cambia todo. Lo principal Mia, la hermana de Hanna, sufre un accidente, que necesita de una operación y una rehabilitación muy larga.
Sólo le queda aceptar la propuesta del maldito CEO de ser su amante por un año, sin ninguna restricción por su parte, excepto la de enamorarse.
Así se inicia un tórrido contrato entre ellos, con encuentro sexuales alucinantes, terceras personas que quieren acabar con la relación, y sobre todo desentendidos, que hacen que el CEO, no conozca la verdad de Hanna. El día que descubre que ha roto la regla de no enamorarse, huye de él, sin saber está embarazada, ¿Podrán reunirse de nuevo?
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Felicidad del Ángel
«¡Cállate, carajo!» le gritó. Ella se quedó en silencio y él vio que las lágrimas comenzaban a llenarle los ojos, le temblaban los labios. Oh, carajo, pensó. Como la mayoría de los hombres, una mujer llorando lo asustó muchísimo. Prefiere tener un tiroteo con cien de sus peores enemigos que tener que lidiar con una mujer que llora.
«¿Y tu nombre es?» preguntó.
«Ava», le dijo en voz baja.
«¿Ava Cobler?» quería saberlo. Su nombre nunca había sonado tan bonito, la sorprendió. Casi se olvidó de asentir. «Mi nombre es Zane Velky», se presentó, extendiendo una mano. Los ojos de Ava se agrandaron cuando escuchó el nombre. Oh, no, eso no, nada más que eso, pensó.
«Has oído hablar de mí», sonrió, parecía satisfecho. Ava asintió. Todos los que vivían en la ciudad conocían el nombre de Velky, era el grupo mafioso más grande del estado con su centro en la ciudad. Y Zane Velky era el cabeza de familia, el capo, el gran jefe, el gran mandamás, el Al Capone del mundo moderno. Ava sintió que su cerebro, presa del pánico, se descontrolaba.
«Cálmate, ángel», le dijo Zane y puso su mano sobre su hombro. Su pulgar cayó por delante de su garganta. Ayya se dio cuenta de que si lo apretaba, tendría dificultades para respirar, pero de alguna manera su mano calmó su mente. «Es una buena chica. Tú y yo necesitamos hablar», le dijo. La mente de Ava se opuso a que la llamaran niña. La irritaba a pesar de que estaba asustada. «¿Quién te pegó?» preguntó. Zane movió su mano para inclinar la cabeza hacia un lado y poder mirarle la mejilla y luego el labio.
**************Ava es secuestrada y se ve obligada a darse cuenta de que su tío la ha vendido a la familia Velky para saldar sus deudas de juego. Zane es el jefe del cártel de la familia Velky. Es duro, brutal, peligroso y mortal. En su vida no hay espacio para el amor o las relaciones, pero tiene necesidades como cualquier hombre de sangre caliente.
Advertencias de activación:
Hable sobre SA
Problemas con la imagen corporal
BDSM ligero
Descripciones descriptivas de las agresiones
Autolesión
Lenguaje duro
El rey eterno
Se rumorea que el Rey Eterno era despiadado, no tenía piedad y despreciaba a todas las criaturas que no eran de su especie. Durante sus diez mil años de vida, solo lo han visto en la Tierra una vez, lo que ha salvado la vida de su hermano y nunca más lo han visto. Eso fue hasta que sintió nacer a su pareja..
**
Durante los últimos 18 años, el rey Kane ha estado intentando unificar su reino con el rey Gabriel, el rey de todos los hombres lobo, licántropos, brujas, vampiros y todos los demás seres sobrenaturales. Circularon rumores de que los dos reinos se convertían en uno solo. Los hombres lobo y los demonios no se llevaban nada bien, pero todos los fieles y leales miembros de su reino de Kane lo seguían ciegamente y nunca cuestionaban sus decisiones. En cuanto a los miembros del reino de Gabriel... algunos estaban muy molestos...
**
Solo Gabriel, su segundo al mando, Balthazar y el tercero al mando, Kol, sabía por qué Kane de repente quería unificar los reinos. Lleva toda la vida esperando a su pareja y no tendrá nada que le impida estar juntos.
**
¿Podrá Kane lograr unificar los reinos y, al mismo tiempo, mantener a su pareja a salvo?
¡¡!! Hay escenas sexuales en este libro, así que si no puedes soportar el calor, no leas.












