
La Consentida Rebelde del Ceo.
Lourdes Gamarra · Completado · 100.3k Palabras
Introducción
No obstante, su hermano menor es muy diferente a ella, y a pesar de ser una buena persona, se ha dado cuenta, que su egoísmo, ha llegado a un límite sin retorno.
Holly Brusquetti, adoraba a su pequeño hermano malcriado, y haría lo que fuera por evitarle un dolor de cabeza a sus padres, quienes dan todo por ellos. Haría tanto, como aceptar una propuesta indecente a un hombre desconocido, que no solo pondría bajo llave su cuerpo, sino también su corazón.
Por otra parte, Ezekiel Dankworth, se encuentra en un crucigrama, atrapado. Su abuelo le ha dado un ultimátum respecto a la herencia, que por ley debería corresponderle, sin embargo, sus planes eran otros. Ya estaba pasando los treinta y cinco años, y la única familia que tenía, le exigía formar una familia, para antes de su muerte, porque de lo contrario, todo sería entregado a orfanatos como donación.
Se negó rotundamente a complacer a su anciano abuelo, o eso creía, hasta que encontró una oportunidad con la niña de sus sueños, y ya no le pareció tan mala idea.
Bienvenido a esta historia, que te va a encantar, donde las decisiones que tomes, sentenciarán tu futuro.
—Sí, acepto. — Fueron las palabras de la angelical mujer que estaba parada frente a él, furiosa y amedrentada, sensual y desafiante.
Él sabía que ese sería el inicio de su fin, y ella pensaba igual.
Capítulo 1
—Esto es una puta basura —vociferó con dolor en el pecho.
Holly aún seguía desconsolada, y muy enojada. Sus manos temblaban sin cesar y las lágrimas, no podían ser contenidas, porque simplemente le dolía.
En su mente seguía reproduciéndose la imagen de su prometido follando con su mejor amiga, el corazón estaba estrujado, y podía escuchar como tiritaban, rompiéndose. Nunca creyó que las palabras de su hermano se convertirían en algo que le trabajaría la mente.
«¿En verdad soy tan aburrida?»
Esa pregunta se repetía constantemente en su mente, y la llevaba a sentirse insegura, más de lo que en mucho tiempo no lo hiso.
En el pasado nunca tuvo una relación, porque todos se acercaban a ella por lo que podía ofrecer, y una vez más lo confirmó. Estaba cansada de ser objeto de burlas, de que las personas se acerquen a ella solo por lo que tiene y no por lo que es. Estaba harta de ser utilizada, justo como su ex novio lo hiso y su hermano se lo dijo.
Él también la utilizaba para simplemente tapar sus fechorías.
La joven médica, estacionó su coche un poco alejado de la entrada, y decidió ingresar caminando, para tener más tiempo de calmar sus emociones. A lo lejos observó a su joven hermano, caminando de un lado a otro, completamente nervioso, y a un lado, se encontraba un sujeto, alto. No se lograba ver su rostro, porque simplemente lo llevaba cubierto con una capucha, y estaba entre las sombras.
Cuando el joven Brusquetti, vio a su hermana llegar, corrió de inmediato hacia ella y la envolvió con sus brazos, sin embargo, eso solo ocasionó que su hermana volviera a sentirse vulnerable, y para evitar que vuelva a llorar, lo apartó, y le dio una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
—¿Estás bien? —preguntó el joven Raúl, al ver los ojos hinchados su hermana, y se sintió fatal. Ella asintió, estando lejos de estar bien.
—Estoy bien. ¿Qué has hecho esta vez? —Raúl comenzó a temblar al oír la voz rota de su hermana. Él sabía que ella no se encontraba bien, pero no podía continuar perdiendo el tiempo.
Mientras tanto, el hombre de las sombras se dedicaba a mirarla de lejos, percatándose de que ella en verdad tenía un rostro de desdicha absoluta; y eso, solo despertaba su interés en ella.
Raúl le había explicado todo a su hermana, y ella estaba demasiado ofuscada, que no entendía porque simplemente no le ofreció dinero para pagar el daño causado.
—Es que no lo acepta, es una edición limitada —explica, y su hermana suspira.
Camina decidida hacia el sujeto, y este baja la cabeza para que no le mire el rostro. Lo que menos desea es asustarla con su imagen y la cicatriz que posee en su piel. Tal comportamiento, llenó de incertidumbre a la pequeña médica, y no sabía si sentirse ofendida o rechazada.
—Oye, tú… ¿Por qué no me enfrentas? —manifiesta molesta, la pequeña médica. El hombre sonríe, y retrocede unos pasos, con las manos en sus bolsillos—. Intimidas a jóvenes, pero no quieres dar la cara.
—Holly, no le hables así. Es el dueño de las calles —susurra el joven Raúl, y tal cosa, llenó de repugnancia a la mujer.
—¿Dueño de las calles? Y yo que creía que vivía en un país democrático. —Coloca sus manos en jarra, y vuelve a observarlo—. Si tan dueño eres, porque no vienes a decirme en la cara cuánto dinero necesitas para dejar en paz a mi estúpido hermano.
El comportamiento rebelde de la pequeña, atraía de sobremanera al hombre. No creía que fuera de esa forma, y pudo darse cuenta, que algo más la impulsaba a comportarse así.
—El dinero no compensará el daño que ha causado tu egoísta hermano. —Las palabras del hombre, salieron tosca, dura, afiladas. Las mismas erizaron la piel de todos los que estaban presente—. Pero tú sí.
Holly estaba un poco sorprendida, pero no podía dejar intimarse por alguien que se ocultaba tras una nube oscura. Soltó un suspiro e intentó avanzar, sin embargo, el hombre volvió a retroceder, y sus hombres se acercaron a la mujer.
—¡No se atrevan a tocarme! —siseo. Ella ya se comenzaba a sentir molesta, especialmente por las últimas palabras que salieron de la boca del sujeto. Volvió a avanzar, arriesgándose a su suerte—. ¿Piensas que puedo pagar, pero no aceptas mi dinero?
Raúl estaba muy preocupado por el comportamiento de su hermana. Todos sabían de lo peligroso que era el hombre, y que una orden suya, podía destruir por completo a su familia.
Los hombres, rodearon a la mujer y la sostuvieron de sus brazos.
—No he dado la orden para que la detengan —vociferó con malhumor el hombre, asustando a todos—. Nadie tiene el derecho de ponerle un dedo encima.
Todos comenzaron a retroceder, asustados por la orden y sorprendidos al mismo tiempo. Era la primera vez, que el jefe reaccionaba así por una mujer, a no ser que ella… Los hombres realizaron una inclinación de cabeza.
—Por favor, dile lo que quieres.
—Llévate el auto de mi hermano, también es edición limitada, y si quieres más dinero, dinos el precio y veré como lo consigo. Ya es suficiente de tu aire misterioso, y necesito ir a casa a descansar. —Holly volteo, para continuar marcharse.
—Tú eres el pago —dijo completamente duro, pero solo para que ella lo escuche.
Tal confesión, erizo la piel de la médica, y el corazón se le hizo tan pequeño, pero la rabia incrementó. Volteó a enfrentar al sujeto, pero él ya se estaba marchando.
—Es todo. Pides algo imposible, y simplemente te marchas como un cobarde —grita ella. El hombre detiene sus pasos, y ella aprovecha para acercarse más—. ¿Piensas que soy alguna mercancía al que puedes intercambiar así nada más? Estoy bastante segura que mi valor es más que ese coche estúpido… ni siquiera tengo un precio.
—Indudablemente, señorita Brusquetti. Eres una pieza invaluable que quiero tener en mi poder.
—No. Mi respuesta es no. —Ella se da la vuelta, y no encuentra a su hermano por ninguna parte, no hay absolutamente nadie. El lugar paso de estar lleno de espectadores, a un siniestro desierto oscuro—. Raúl.
—Ya se ha marchado. Mis hombres se encargarán de él.
—¿Dónde está?
—En un lugar seguro, y solo tú puedes salvarlo. —Ezekiel sabía que estaba exagerando las cosas, por lo que debía actuar de forma rápida. Él la quería con él, y si no fuera porque el tiempo es corto, indudablemente, haría las cosas de una mejor manera—. Solo debes aceptar mi propuesta, y te prometo, una vida digna de una reina.
El aura que desprendía el sujeto, era muy fuerte y atrayente. Ella sentía curiosidad, y no podía simplemente alejarse sin saber, pese al peligro que significaba su presencia.
No obstante, Ezekiel presentía que se negaría, y si eso pasaba, perdería todo, absolutamente todo y no podía permitirlo.
—¿Eres algún tipo de mafioso? —El hombre no pudo evitar sentir ternura, al ver sus ojos llenos de temor—, porque si es así, habrá una guerra, porque mi familia…
—Sé quién es tu familia —dice Ezequiel, ya llegando al límite. Sabía que se estaba arriesgando demasiado con esa propuesta.
—¿Entonces?
—Eres ideal para caminar a mí lado. Sé que no quieres preocupar a tu familia, así que te propongo ser mi esposa solo por un año, luego simplemente, serás libre y nadie… —Holly soltó una carcajada.
—Definitivamente no. Ya estoy comprometida…, o sea, estuve comprometida.
—¿Estás o estuviste? —Los ojos de la joven médica, se llenaron de lágrimas al recordar lo que había visto y eso debía aprovecharlo—. Demuéstrale que eres mejor.
Holly levantó el rostro y lo observó. En su mente surgieron muchas dudas, pero no podía arriesgarse a que sus padres se enteraran de lo que hiso su hermano, y de que ella había roto el compromiso. Ella quería por primera vez sentirse poderosa y darle una lección a Ricky.
—Debo pensarlo. No me inspiras confianza —confiesa—. En realidad, desconfío de muchas cosas.
—Ten por seguro que no planeo interponerme en tu vida, solo necesito que hagas algo por mí, y yo suelto a tu hermano, y tus padres no se enterarán de nada.
—No puedo. No puedo simplemente aceptarlo.
—En ese caso, despídete de tu malcriado Raúl. —Holly no podía creer lo frívolo que era ese sujeto, ni siquiera era capaz de acercarse a él—. Ni siquiera te estoy pidiendo que hagas algo difícil. Solo firmar y fingir frente a mí abuelo.
—Eso acabas de decírmelo —responde ella, indignada.
—En tus manos está decidir, y para que veas cuan caballero soy, te daré la oportunidad de pensarlo con tu almohada. Recuerda, en tus manos está —dice.
Podría ser un error darle esa oportunidad, pero también necesitaba que ella tomara confianza. Por otra parte, la joven médica, se sentía un poco asustada, dolida e indignada.
—Aceptaré con una condición —dice. Ezekiel sonríe y asiente—. Quiero sentirme poderosa en frente de él. Quiero que sienta que ha perdido el mejor diamante, quiero que se arrepienta.
—Es una promesa.
—Entonces, sí, acepto.
Últimos capítulos
#73 Final
Última actualización: 12/31/2024#72 72 - Casa sola...
Última actualización: 12/31/2024#71 71 - Luna de Miel.
Última actualización: 12/31/2024#70 70 - Boda de Raúl y Gina.
Última actualización: 12/31/2024#69 69 - ¡Me voy a casar, Holly!
Última actualización: 12/31/2024#68 68 - Un capítulo cerrado.
Última actualización: 12/31/2024#67 67 - Ezekiel... ¿Quieres casarte conmigo?
Última actualización: 12/31/2024#66 66 - Ella también te necesita.
Última actualización: 12/31/2024#65 65 - Lo inevitable.
Última actualización: 12/31/2024#64 64 - Somos un equipo.
Última actualización: 12/31/2024
Te podría gustar 😍
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
Emparejada con su Instructor Alfa
Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.
Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
Déjalos Arrodillarse
Expulsada por su manada. Olvidada por los licántropos.
Vivía entre humanos —callada, invisible, oculta en un pueblo en el que nadie se fijaba dos veces.
Pero cuando su primer celo llega sin previo aviso, todo cambia.
Su cuerpo se enciende. Sus instintos gritan. Y algo primitivo se agita bajo su piel—
invocando a un gran y temible Alfa que sabe exactamente cómo apagar su fuego.
Cuando él la reclama, es éxtasis y ruina.
Por primera vez, cree que ha sido aceptada.
Vista.
Elegida.
Hasta que él la deja a la mañana siguiente—
como un secreto del que nunca se debe hablar.
Pero Kaelani no es lo que ellos creían.
No carece de lobo. No es débil.
Hay algo antiguo en su interior. Algo poderoso. Y está despertando.
Y cuando lo haga—
todos recordarán a la chica a la que intentaron borrar.
Especialmente él.
Ella será el sueño que él no dejará de perseguir... lo único que alguna vez lo hizo sentir vivo.
Porque los secretos nunca permanecen enterrados.
Y los sueños tampoco.
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo
Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.
—¿Todavía estás enojado conmigo?
Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.
Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.
Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.
Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Vendida al Señor de la Noche
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?












