
La doctora cautiva del coronel
asdetrebol08 · En curso · 31.6k Palabras
Introducción
Cuando descubre a su prometido con una médico interno, la brillante residente del hospital más prestigioso de la ciudad, apenas tiene tiempo de procesar la traición, pues hombres armados irrumpen exigiendo un médico que salve a su compañero herido. No le piden permiso, la secuestran.
Dentro de una mansión aislada, Georgina es presa del pánico, ahí conoce al coronel Jano Carabelli, un hombre de cuarenta años, rostro atractivo y una mirada esmeralda que podría atravesar el acero. Es letal, magnético, y le informa sin rodeos que ahora trabaja para el gobierno.
Le guste o no, de ahora en adelante su trabajo será mantener vivo a su escuadrón mientras llevan a cabo su misión: Cazar a dos de los criminales más peligrosos del país.
Georgina no tiene elección. Debe seguir las órdenes de Jano, soportar su cercanía, ignorar la tensión eléctrica que chispea entre ambos cada vez que sus miradas se cruzan. Él es control y disciplina militar. Ella, caos contenido y secretos enterrados.
Porque mientras Jano la arrastra más profundo en una guerra clandestina de la que solo el presidente y su gabinete tienen conocimiento, Georgina oculta una verdad devastadora: Ella es la hija del contador de los criminales más buscados.
Entre balas, mentiras y una atracción que amenaza con consumirlos, Georgina y Jano danzan al borde del peligro. Cuando él descubra quién es ella realmente, ¿la protegerá o la destruirá? Y cuando llegue el momento de elegir entre la lealtad y el deseo, ¿de qué lado de la guerra quedará su corazón?
Capítulo 1
Después de treinta y seis horas de guardia, estaba exhausta. Cuando me aceptaron en el Hospital Metropolitano de Gotha para realizar la residencia médica, me sentí dichosa y orgullosa, pero en noches de tanto trabajo como esas, a veces solo quería regresar a aquella época en la que era una inocente niña risueña cuya madre aún sonreía y cuyo padre estaba vivo.
El pasillo que conducía al área de descanso olía a desinfectante y café recalentado. Caminaba tranquilamente con la bata blanca ondeando tras de mí, mi credencial de residente se balanceaba contra mi pecho.
A pesar del cansancio, una ancha sonrisa adornaba mi rostro, mi turno estaba por terminar y entonces podría ver a Ramsés, finalmente, después de dos años de noviazgo, me había propuesto matrimonio y estábamos a punto de elegir la fecha para la boda.
El anillo de oro blanco y un diamante adornaba mi dedo anular, lo miré y me sentí la persona más feliz del mundo. Ramsés era un residente de neurocirugía, atractivo e inteligente, cuando se fijó en mí, supe que era la favorita de dios.
Siempre tan caballeroso y galante, era mi hombre soñado. Estos dos meses, tenía la ventaja de que nos tocaba hacer guardia el mismo día, éramos de áreas diferentes, pero saber que sufría lo mismo que yo, me daba ánimos para aguantar hasta el final.
Doblé hacia la derecha, lista para agarrar mis cosas antes de ir a darle una última revisada a los pacientes, cuando varios gemidos me detuvieron en seco.
No era la primera vez que me topaba con algo así, no era ningún secreto que mucho personal médico lidiaba con su frustración mediante el sexo, varias veces incluso me escapé para tener un momento de des estrés con Ramsés.
Lo correcto habría sido dar la vuelta y volver más tarde, sin embargo, un susurro heló mi corazón.
—Ramsés, ah —la suave voz femenina fue como un balde de agua fría cayendo sobre mi cabeza—. Ah, sí.
No, no podía ser. Ramsés… No era un nombre tan común, pero podía existir la mínima posibilidad de que se tratara de alguien más.
Temblando y con lágrimas contenidas, empujé la puerta. La escena quedaría grabada en mi mente para toda la vida.
Efectivamente, mi prometido, tenía los pantalones abajo, a pesar de la oscuridad, percibí perfectamente la figura de una chica cuyas piernas estaban enredadas en la cintura de Ramsés. Instintivamente, prendí la luz y ambos soltaron un jadeo de sorpresa.
Inmediatamente se separaron.
En cuanto vi el rostro de la chica, la reconocí, era la nueva interna, una chica de apenas veintidós o veintitrés años.
—Georgina... —la voz de Ramsés sonó ahogada mientras se separaba de la chica y trataba, torpemente, de subir sus pantalones—. No es lo que parece.
Ella se cubrió, fue mucho más grácil que Ramsés, sin embargo, en su rostro no se vio arrepentimiento, más bien molestia y… ¿burla? Al menos tuvo la decencia de no mirarme a la cara.
—Espera, déjame explicarte— Ramsés avanzó lentamente hacia mí.
Levanté una mano, deteniéndolo. Las palabras murieron en mi boca, tenía un nudo en la garganta que apenas me dejaba respirar, miré una vez más a mi prometido y corrí lo más rápido que pude, solo quería borrar la imagen, alejarme de ambos, deshacerme de esta sensación de asco y decepción.
El hospital se convirtió en un laberinto borroso, mis pies me condujeron a través de pasillos que parecían burlarse de mí, ignoré a todo aquel que se cruzaba en mi camino mientras, desesperadamente, intentaba contener mis sollozos.
Y de pronto había llegado a urgencias, aquella zona de caos que, en circunstancias normales, me erizaba el vello de la emoción, pero ahora solo necesitaba un momento de paz, un espacio para poder llorar.
¿Por qué? Sabía que no era una belleza descomunal, pero siempre fui buena novia. Leal, fiel, enamorada, desde el momento en que me hizo reír, supe que le pertenecería a Ramsés… ¿Para qué me pidió matrimonio si planeaba engañarme? ¡Con una mucho más joven! Él tenía treinta, yo; veintisiete, pero la interna… Era bonita, joven, tenía curvas más tentadoras que yo y…
—¡Doctora Báez! —el grito del jefe de urgencias me golpeó devolviéndome a la realidad—. Encárguese, necesito resolver algo.
Asentí ansiosamente mientras me volteaba, no podía permitir que me vieran en ese estado, estaba en el trabajo. Eso era, trabajo, necesitaba mantener la mente ocupada.
Apenas di un paso hacia el primer paciente, cuando varios gritos me sobresaltaron, acto seguido, las puertas se abrieron de par en par colisionando duramente contra la pared.
Cuatro hombres con pasamontañas irrumpieron, sus armas mucho más imponentes que el pobre guardia cuya nariz sangraba. ¿Quiénes eran? ¿Qué estaba pasando?
—¡Médico! —nadie se movió, apenas respirábamos—. ¡Ahora!
Al ver que nadie respondía, dos de ellos se acercaron a inspeccionar. Con nada de gentileza, revisaban los gafetes, una enfermera soltó un gritito cuando el tipo la empujó, frustrado.
Eso bastó para hacerme reaccionar, solté la respiración que, inconsciente, estaba conteniendo y vi cómo se acercaban a una chica bajita y de ojos llorosos: Otra interna, esta era de urgencias.
Uno de los hombres se acercó a paso firme y entonces reaccioné, no permitiría que le hicieran algo a una pobre chica, probablemente solo era cinco años menor que yo, pero era mi guardia, estaba a cargo, nadie vendría a amedrentarnos.
—Yo soy doctora —dije con voz firme, nada que ver con mi pánico interior—. Estoy a cargo y exijo que se vayan…
El tipo miró mi gafete e hizo una seña a los demás, entre dos tipos me agarraron y arrastraron a la salida.
—¡No! —exclamé aterrada—. ¡Aléjense de mí! —forcejeaba, miré suplicante a una enfermera, pero ella murmuró una disculpa—. ¡Déjame en paz! No me toques.
De reojo percibí al laboratorista hablar por teléfono, esperaba que estuviera marcando a la policía.
En cuanto salimos, me colocaron una bolsa de tela en la cabeza y me metieron en una camioneta negra. El vehículo arrancó con un chirrido de llantas.
Dejé de forcejear, pues privada de la vista dentro de un auto en movimiento, sería imposible escapar.
—¿Quiénes son? ¿Qué quieren?—cuestioné temblorosa, no recibí respuesta.
El viaje duró unos diez minutos, al detenerse, me bajaron sin delicadeza y me condujeron por varios pasillos, al detenernos, me quitaron la bolsa, la luz fría me cegó por unos segundos.
Estaba en una sala de operaciones improvisada, sucia. En la camilla, un hombre sangraba debido a una herida en el abdomen.
—Sálvalo— ordenó uno de los encapuchados.
No quería, pero no supe que más hacer, así que me puse los guantes y puse manos a la obra.
Últimos capítulos
#33 Capítulo 33 Capítulo 12b
Última actualización: 12/31/2025#32 Capítulo 32 Capítulo 12a
Última actualización: 12/31/2025#31 Capítulo 31 Capítulo 12
Última actualización: 12/31/2025#30 Capítulo 30 Capítulo 11b
Última actualización: 12/31/2025#29 Capítulo 29 Capítulo 11a
Última actualización: 12/31/2025#28 Capítulo 28 Capítulo 11
Última actualización: 12/31/2025#27 Capítulo 27 Capítulo 10 a
Última actualización: 12/31/2025#26 Capítulo 26 Capítulo 10
Última actualización: 12/31/2025#25 Capítulo 25 Capítulo 9a
Última actualización: 12/31/2025#24 Capítulo 24 Capítulo 9
Última actualización: 12/31/2025
Te podría gustar 😍
Fuera de Límites, Mejor Amigo del Hermano
—Vas a tomar cada pulgada de mí. —Susurró mientras empujaba hacia arriba.
—Joder, te sientes tan jodidamente bien. ¿Es esto lo que querías, mi polla dentro de ti? —Preguntó, sabiendo que lo había estado tentando desde el principio.
—S..sí —jadeé.
Brianna Fletcher había estado huyendo de hombres peligrosos toda su vida, pero cuando tuvo la oportunidad de quedarse con su hermano mayor después de graduarse, allí conoció al más peligroso de todos. El mejor amigo de su hermano, un Don de la mafia. Él irradiaba peligro, pero ella no podía mantenerse alejada.
Él sabe que la hermanita de su mejor amigo está fuera de límites y, sin embargo, no podía dejar de pensar en ella.
¿Podrán romper todas las reglas y encontrar consuelo en los brazos del otro?
Mi Luna Marcada
—Sí.
Exhala, levanta su mano y la baja para abofetear mi trasero desnudo de nuevo... más fuerte que antes. Gimo por el impacto. Duele, pero es tan excitante y sexy.
—¿Lo harás de nuevo?
—No.
—¿No, qué?
—No, Señor.
—Buena chica —acerca sus labios para besar mi trasero mientras lo acaricia suavemente—.
—Ahora, voy a follarte —me sienta en su regazo en una posición de monta. Nos miramos a los ojos. Sus largos dedos encuentran el camino hacia mi entrada e insertan sus dedos.
—Estás empapada por mí, nena —dice complacido. Mueve sus dedos dentro y fuera, haciéndome gemir de placer.
—Hmm —pero de repente, se van. Lloro mientras deja mi cuerpo ansiando por él. Cambia nuestra posición en un segundo, así que estoy debajo de él. Mi respiración es superficial y mis sentidos incoherentes mientras anticipo su dureza en mí. La sensación es fantástica.
—Por favor —suplico. Lo quiero. Lo necesito tanto.
—Entonces, ¿cómo te gustaría venirte, nena? —susurra.
¡Oh, diosa!
La vida de Apphia es dura, desde ser maltratada por los miembros de su manada hasta que su compañero la rechaza brutalmente. Está sola. Golpeada en una noche difícil, conoce a su segunda oportunidad de compañero, el poderoso y peligroso Alfa Lycan, y vaya que le espera la aventura de su vida. Sin embargo, todo se complica cuando descubre que no es una loba común. Atormentada por la amenaza a su vida, Apphia no tiene otra opción que enfrentar sus miedos. ¿Podrá Apphia derrotar la iniquidad que amenaza su vida y finalmente ser feliz con su compañero? Sigue para más.
Advertencia: Contenido maduro.
De Mejor Amigo a Prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
El Deseo Prohibido del Rey Licántropo
Esas palabras salieron cruelmente de la lengua de mi destinado—MI COMPAÑERO.
Él robó mi inocencia, me rechazó, me apuñaló y ordenó que me mataran en nuestra noche de bodas. Perdí a mi loba, dejada en un reino cruel para soportar el dolor sola...
Pero mi vida dio un giro esa noche—un giro que me arrastró al peor infierno posible.
Un momento, era la heredera de mi manada, y al siguiente—era una esclava del despiadado Rey Lycan, que estaba al borde de perder la cordura...
Frío.
Mortal.
Implacable.
Su presencia era el infierno mismo.
Su nombre un susurro de terror.
Juró que yo era suya, deseada por su bestia; para satisfacerlo incluso si me rompe
Ahora, atrapada en su mundo dominante, debo sobrevivir a las oscuras garras del Rey que me tenía bajo su control.
Sin embargo, dentro de esta oscura realidad, yace un destino primitivo....
Yo y Mi Esposo Multimillonario
Después de lidiar con hombres indignos y mujeres despreciables, Aurora está lista para vivir su vida libremente y sin disculpas. Pero el distante y misterioso Heath se acerca con una pregunta que lo cambia todo:
—¿Cuándo nos casamos?
Dura en Disfraz
—Jade, necesito revisar tu—comenzó la enfermera.
—¡FUERA!—gruñí con tanta fuerza que ambas mujeres retrocedieron hacia la puerta.
Una vez temida por la Organización Sombra que me drogó para replicar mis habilidades en una versión más controlable, había escapado de mis ataduras y detonado toda su instalación, lista para morir junto a mis captores.
En cambio, desperté en la enfermería de una escuela con mujeres discutiendo a mi alrededor, sus voces perforando mi cráneo. Mi estallido las congeló de shock—claramente no esperaban tal reacción. Una mujer amenazó mientras se iba—Discutiremos esta actitud cuando llegues a casa.
La amarga verdad es que he renacido en el cuerpo de una chica de secundaria con sobrepeso, débil y supuestamente tonta. Su vida está llena de acosadores y verdugos que han hecho su existencia miserable.
Pero no tienen idea de con quién están tratando ahora.
No sobreviví como la asesina más letal del mundo permitiendo que alguien me pisoteara. Y ciertamente no voy a empezar ahora.
La Cachorra del Príncipe Licántropo
—Pronto estarás rogándome. Y cuando lo hagas—te usaré como me plazca, y luego te rechazaré.
—
Cuando Violet Hastings comienza su primer año en la Academia de Cambiantes Starlight, solo quiere dos cosas: honrar el legado de su madre convirtiéndose en una sanadora hábil para su manada y pasar por la academia sin que nadie la llame rara por su extraña condición ocular.
Las cosas toman un giro dramático cuando descubre que Kylan, el arrogante heredero al trono de los Licántropos que ha hecho su vida miserable desde el momento en que se conocieron, es su compañero.
Kylan, conocido por su personalidad fría y sus maneras crueles, está lejos de estar contento. Se niega a aceptar a Violet como su compañera, pero tampoco quiere rechazarla. En cambio, la ve como su cachorrita y está decidido a hacer su vida aún más un infierno.
Como si lidiar con el tormento de Kylan no fuera suficiente, Violet comienza a descubrir secretos sobre su pasado que cambian todo lo que pensaba que sabía. ¿De dónde viene realmente? ¿Cuál es el secreto detrás de sus ojos? ¿Y ha sido toda su vida una mentira?
Perfecto bastardo
—Dime que no te acostaste con él, maldita sea —exigió entre dientes apretados.
—¡Vete al diablo, hijo de puta! —le respondí, intentando liberarme.
—¡Dilo! —gruñó, usando una mano para sujetar mi barbilla.
—¿Crees que soy una zorra?
—¿Entonces es un no?
—¡Vete al infierno!
—Bien. Eso es todo lo que necesitaba escuchar —dijo, levantando mi top negro con una mano, exponiendo mis pechos y enviando una oleada de adrenalina a través de mi cuerpo.
—¿Qué demonios estás haciendo? —jadeé mientras él miraba mis pechos con una sonrisa satisfecha.
Pasó un dedo sobre una de las marcas que había dejado justo debajo de uno de mis pezones.
¿El bastardo estaba admirando las marcas que me había dejado?
—Envuélveme con tus piernas —ordenó.
Se inclinó lo suficiente como para tomar mi pecho en su boca, chupando con fuerza un pezón. Me mordí el labio inferior para ahogar un gemido mientras él mordía, haciéndome arquear el pecho hacia él.
—Voy a soltar tus manos; no te atrevas a intentar detenerme.
Bastardo, arrogante y completamente irresistible, el tipo exacto de hombre con el que Ellie juró que nunca volvería a involucrarse. Pero cuando el hermano de su amiga regresa a la ciudad, se encuentra peligrosamente cerca de sucumbir a sus deseos más salvajes.
Ella es irritante, inteligente, sexy, completamente loca, y también está volviendo loco a Ethan Morgan.
Lo que comenzó como un simple juego ahora lo atormenta. No puede sacarla de su cabeza, pero nunca permitirá que nadie entre en su corazón de nuevo.
Incluso cuando ambos luchan con todas sus fuerzas contra esta ardiente atracción, ¿podrán resistirse?
Placeres culposos
¿Todo ha sido un error? ¿O quizás solo parte del destino? La ida por un vaso de agua, resultó en el inicio de un deseo culposo con consecuencias irreversibles.
Soy Erika Martín de 21 años, soy una latina, proveniente de Venezuela, me mudé de mi país buscando el sueño Americano ante una oportunidad de empleo como servicio doméstico en la mansión uzcategui, sin saber que mi destino cambiaría por completo, al conocer a Alejandro Uzcategui, el heredero y magnate de negocios más prestigioso dela ciudad, con una ciudad tan grande y él puso sus ojos en mi, su humilde y tímida empleada, que no sabe decirle que no, todo con él era perfecto, pero él tiene dos grandes defectos, es casado y jodidamente posesivo, me llama bomboncito y me reclama como suya. Estoy locamente enamorada de él y temo por la repercusiones de lo que vendrá, ya que se que no me dejará escapar, menos cuando sepa mi gran secreto.
Accardi
—Te costará algo —susurró antes de tirar de su lóbulo con los dientes.
Sus rodillas temblaron y, si no fuera por su agarre en su cadera, habría caído. Él empujó su rodilla entre sus muslos como un soporte secundario en caso de que decidiera necesitar sus manos en otro lugar.
—¿Qué quieres? —preguntó ella.
Sus labios rozaron su cuello y ella gimió mientras el placer que sus labios provocaban se hundía entre sus piernas.
—Tu nombre —exhaló él—. Tu verdadero nombre.
—¿Por qué es importante? —preguntó ella, revelando por primera vez que su corazonada era correcta.
Él se rió contra su clavícula.
—Para saber qué nombre gritar cuando vuelva a entrar en ti.
Genevieve pierde una apuesta que no puede pagar. Como compromiso, acepta convencer a cualquier hombre que su oponente elija para que se vaya a casa con ella esa noche. Lo que no se da cuenta cuando el amigo de su hermana señala al hombre taciturno sentado solo en el bar, es que ese hombre no se conformará con solo una noche con ella. No, Matteo Accardi, Don de una de las pandillas más grandes de la ciudad de Nueva York, no hace encuentros de una sola noche. No con ella, de todos modos.
Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario
Técnicamente, Rhys Granger era mi prometido ahora—millonario, increíblemente atractivo y un sueño húmedo de Wall Street. Mis padres me empujaron hacia el compromiso después de que Catherine desapareciera, y honestamente? No me importó. Había estado enamorada de Rhys durante años. Esta era mi oportunidad, ¿verdad? ¿Mi turno de ser la elegida?
Error.
Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una estúpida, rota y fea taza que mi hermana le dio hace años. Fue entonces cuando me di cuenta—él no me amaba. Ni siquiera me veía. Solo era un reemplazo cálido para la mujer que realmente quería. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una taza de café glorificada.
Así que lo abofeteé de vuelta, lo dejé y me preparé para el desastre—mis padres perdiendo la cabeza, Rhys teniendo una rabieta de millonario, su aterradora familia planeando mi prematura desaparición.
Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol.
Entra él.
Alto, peligroso, injustamente atractivo. El tipo de hombre que te hace querer pecar solo por existir. Lo había conocido solo una vez antes, y esa noche, él simplemente estaba en el mismo bar que mi yo borracha y compadeciéndose de sí misma. Así que hice lo único lógico: lo arrastré a una habitación de hotel y le arranqué la ropa.
Fue imprudente. Fue estúpido. Fue completamente desaconsejado.
Pero también fue: El. Mejor. Sexo. De. Mi. Vida.
Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado.
Porque mi aventura de una noche no es solo un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería estar jugando.
Y ahora, él no me va a dejar ir.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?












