
La embarazada del CEO
leepayper · Completado · 126.3k Palabras
Introducción
Soy una simple prostituta que por casualidades del destino quedó embarazada de ese importante hombre.
Maximilian lo único que quiere de mí es a mi hijo, su heredero como él lo llama y aunque jamás lo diré eso me duele porque estúpidamente me enamoré de él, sé que jamás va a presentarme en sociedad como a la madre de su hijo, también estoy segura de que tratará por todos los medios de quitármelo y lo hará gracias a su poder... a menos que yo no esté aquí para que pueda reclamarlo.
Este niño es mío y nadie nunca va a quitármelo.
Eso es lo que pienso mientras acaricio mi vientre con determinación.
Capítulo 1
Roma, Italia.
Un año después:
Mi corazón late aceleradamente mientras me deslizo de un lado al otro por la sala vacía de la habitación de hotel donde me encuentro.
No puedo dejar que él me encuentre.
No cuando he hecho todo lo posible porque él no me encuentre en este año que llevo huyendo de él.
Lanzo una mirada por encima de mi hombro a la cama donde yace el motivo de mi huida.
Markus es mi vida entera y si tenía que darla para que se quedara conmigo lo haría.
Yo sería capaz de absolutamente todo por mi hijo.
Deslizo la mirada por su pequeño cuerpo arropado por las sábanas mientras él duerme pacíficamente sin saber que una amenaza nos rodea.
Una amenaza a la cual no puedo enfrentarme de lleno ya que no tengo las armas suficientes para hacerlo. Me frustra que él me haya encontrado.
La cólera recorre cada partícula de mi cuerpo con fuerza logrando que este tiemble ligeramente. Aprieto mis labios y me dirijo a la ventana de la habitación donde puedo ver todo a la perfección.
Su auto sigue ahí y el terror me recorre lentamente reemplazando a la cólera.
— ¿Qué está haciendo aquí? —maldigo por lo bajo para no despertar a mi bebé—. ¿Acaso va a revisar todas las habitaciones hasta encontrarme?
Cerré la boca abruptamente porque sabía que él era capaz de hacer eso y mucho más.
Maximilian es un hombre que no teme en establecer su poder.
Es capaz de todo por conseguir un objetivo y el suyo claramente es obtener a mi hijo.
—Pero no va a hacerlo —aseguro con fuerza mientras que me dirijo hasta la cama tomando a mi bebé con suavidad entre mis brazos.
Lo acuno contra mi pecho sintiendo su calor, logrando que mi corazón latiera cada vez más deprisa. Mi niño sigue dormido contra mi pecho, tan pequeño. Tan frágil.
Tengo que protegerlo de todas las cosas. Debo hacerlo. Él es mi hijo. Nadie jamás va a quitármelo.
Ni siquiera Maximilian con todos sus millones.
Así tenga que hacer hasta lo imposible por lograr mi cometido.
Soy capaz de todo por mi hijo.
Debo aprovechar si él está recorriendo todas las habitaciones para encontrarme.
—Tengo que irme de aquí —es el pensamiento que me hace tomar el bolso donde llevo todas las cosas de Markus.
Lo coloco con dificultad en mi hombro y comienzo a caminar hasta la puerta pero justo antes de llegar a esta se abre con estrépito mostrándome el rostro que hace unos minutos había visto logrando asustarme.
El mismo rostro en el que no he dejado de pensar durante todo este tiempo tontamente.
Él tiene el ceño fruncido y sus ojos me miran con una frialdad que se clava en mis entrañas dejándome sin aliento por un instante hasta que desliza su mirada al pequeño bulto entre mis brazos el cual observa con fingida ternura.
Una emoción que cambia al volver su mirada a mí después que oigo como llama a mi hijo su ‘’heredero’’.
La palabra me hace estremecer porque sé que significa y no hablo del significado de la palabra. Eso va más allá de todo.
Maximilian nunca había podido tener hijos con su esposa y ya que esta había tenido un hijo propio que murió de pequeño, Maximilian asumió que él no podía tener hijos.
Ahora está aquí, mirándome fríamente seguramente para que le entregue a mi hijo.
Su único heredero pero eso jamás va a pasar.
Incluso con todo su dinero no puede arrancarme a mi bebé de los brazos ¿Cierto?
Yo tengo mis derechos como madre de Markus y ni siquiera él puede pasar por encima de ellos.
—Lo arruinaste todo cuando huiste, Rebecca —afirmó él con una voz terriblemente suave a pesar de su ceño firmemente fruncido.
—No vas a quitármelo, no tienes derecho —espeté temblorosa alzando mi barbilla para que él no viera mi miedo claro—. Markus es mí hijo.
Su mandíbula se apretó con rabia y pude ver una lucha interna en sus ojos.
—También es mi hijo —rugió él haciéndome estremecer.
—Déjame irme a casa —murmuré temblorosa.
Había sido una horrible casualidad volver a verlo, sin embargo, podía escabullirme ¿Verdad? Podía volverlo a dejar atrás. Fuera de nuestras vidas.
Sus ojos me observaban de forma penetrante logrando que mi respiración se agitara aún más.
—No seas tonta Rebecca, yo mismo te llevaré a tu casa porque no te quedarás un día más allí.
— ¡No tienes derecho a decidir nada por mí! —exclamé furiosa pero lo único que hice fue que mi niño se moviera inquieto en mis brazos pero gracias a Dios no despertó.
—A partir de hoy vivirás en mi hogar —continuó él como si yo no hubiera hablado, su voz era gélida e imperturbable.
No se parecía en nada al Maximilian que yo conocí hace más de un año.
—Claro que no, te volviste loco si crees que yo voy a obedecer alguna de tus órdenes. ¡Déjame en paz de una vez por todas!
Algo oscuro cruzó por sus ojos sólo que no distinguí de qué se trataba pero de igual manera me hizo estremecer.
— ¿Adivina qué, mariposa? —preguntó con voz lenta y letal que logró estremecerme de inmediato no sólo por su tonalidad sino también por el hecho que me llamara mariposa, como solía hacerlo antes, cuando estábamos juntos—. No tienes opciones. Estás en mis manos y si realmente no quieres que te quite a Markus vendrás conmigo ahora mismo.
Quise gritar y maldecirlo pero supe que él no me amenazaba. Maximilian siempre cumple con su palabra y eso es lo que más me causa miedo. Aparté la mirada de él cuando sentí mis lágrimas acumularse en mis ojos para que no viera mi debilidad y en cuanto las aparté volví a mirarlo llena de rabia y odio.
—No sabes cuanto te odio —afirmé y aunque yo misma sabía que no era eso verdaderamente lo que sentía por él.
La mirada de Maximilian no flaquea.
De hecho, en sus ojos no podía ver ningún sentimiento más que frialdad. Como si no le afectaran mis palabras y probablemente no lo hicieran.
—No seas dramática y camina. Estamos perdiendo el tiempo aquí —dijo haciéndose a un lado para que yo pasara.
Temblorosa lo hice pero odié lo que sintió mi cuerpo y corazón cuando pasé por su lado en una distancia tan mínima que tuve que rozar su pecho con mi brazo. No me volteé a mirarlo. Mantuve la mirada firmemente de frente. Podía echarme a correr... pero ¿de qué serviría?
Sería completamente inútil y peligroso para mi bebé.
¿Cómo pude imaginar que él no me encontraría?
Después de todo Maximilian es sumamente poderoso.
La angustia hace mella en mí sin saber a dónde nos dirigimos pero no sólo por lo incierto sino por el temor a que mis sentimientos por él sean revelados.
No puedo permitir eso. Sería algo que yo jamás haría. No estamos en igualdad de condiciones y debo recordar eso.
Protegeré a mi hijo de absolutamente todo y haré lo que tenga que hacer para que siempre permanezca a mi lado.
Últimos capítulos
#99 FIN
Última actualización: 1/24/2025#98 Era tu sueño
Última actualización: 1/24/2025#97 Al fin juntos
Última actualización: 1/24/2025#96 Estoy cansado de que te alejes de mí
Última actualización: 1/24/2025#95 Vuelve a ser mía
Última actualización: 1/24/2025#94 Simplemente mágico
Última actualización: 1/24/2025#93 No te necesito
Última actualización: 1/24/2025#92 "¿Cuándo vamos a vernos?"
Última actualización: 1/24/2025#91 No quiero irme
Última actualización: 1/24/2025#90 Tenemos que hablar
Última actualización: 1/24/2025
Te podría gustar 😍
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.












