
Soy la novia virtual de mi suegro
Diana M Letras · En curso · 32.9k Palabras
Introducción
Capítulo 1
Capítulo 1
POV Juliana
Perdí a mi mamá hace un mes, El cáncer la mató rápido. Un día estaba tosiendo, al otro ya no podía levantarse de la cama. No tengo a nadie más. Solo a Luisa, mi amiga desde la prepa. Ahora ni siquiera tengo casa. Hoy el casero me sacó todas mis cosas a la calle porque no pude pagar la renta.
Luisa me encontró sentada en la banqueta, llorando. Me abrazó fuerte y me llevó a su casa. Ahí me dio una idea.
Me dijo que podía ser novia virtual como ella, hay hombres que pagan en dólares por ver mujeres como nosotras desnudarse frente a la cámara, hablarles sucio, tocarse. Me dijo que era dinero fácil. Que incluso algunos se obsesionan y terminan mandándote dinero todos los días.
Yo no supe qué decir. Me sentí asqueada. Le dije que no. Que no podía. Nunca he estado con un hombre. Nunca me he masturbado y me daba vergüenza solo pensarlo.
Regresé a la casa del casero a ver si podía negociar, pero fue peor.
Me miró de arriba abajo. Me dijo que si quería, podía quedarme… el pago un par de noches en su cama y el se encargaría de todo.
Le di una cachetada. Me temblaba todo el cuerpo, pero salí corriendo. Terminé otra vez en casa de Luisa, llorando como una niña.
Mientras lloraba, me llegó un correo. De la universidad. Perdí la beca.
No fui a clases, no entregué trabajos. Todo por cuidar a mi mamá. Si quiero seguir en Derecho, debo pagar todo el siguiente semestre. No tengo cómo.
Luisa me miró en silencio. Después me dijo que ya no había más excusas. Me tomó de la mano y me llevó a su habitación. Todo estaba preparado: una laptop en una mesa, un fondo con luces LED. Me dijo que solo mirara como ella trabajaba.
Me senté en una esquina, en silencio muy nerviosa.
Ella se sentó frente a la laptop, puso música baja, y empezó a hablar. En segundos, varios hombres se conectaron. Ella los saludó con voz suave, sensual, se quitó la blusa, no llevaba sostén. Luego se bajó los pantalones y quedó en una tanga de encaje negro. Se tocaba el cuello, las caderas, hablaba cosas que nunca pensé escucharle decir.
—¿Te gusta lo que ves, papi? —le decía a la pantalla mientras se acariciaba entre las piernas con movimientos lentos.
Se recostó en la silla y empezó a tocarse sobre la ropa interior. Cerraba los ojos, se mordía el labio. Pronto se metió la mano por dentro y comenzó a masturbarse, jadeando.
Sus dedos entraban y salían, Su respiración se volvió más fuerte. Hablaba cosas sucias, describía lo que haría si los tuviera enfrente. No fingía, estaba completamente metida en eso. Terminó con un gemido, arqueando la espalda.
Yo no podía moverme. Estaba roja, avergonzada, pero… también sentía algo. Entre las piernas. No sabía bien qué era, pero me hacía respirar más rápido. Me apreté las piernas, tratando de controlarme.
Luisa cerró la laptop, se giró hacia mí y me mostró la pantalla de su celular.
—Doscientos dólares en dos horas —me dijo, sonriendo.
Miré el suelo, las paredes, mis manos. Luego la miré a los ojos.
—Ayúdame —le dije.
Ella solo asintió.
Luisa me despertó antes de que amaneciera. Me dijo que teníamos que ir a la agencia, que ahí me darían todo el equipo. Yo estaba nerviosa, apenas había dormido. En el camino no dije nada. No sabía si estaba haciendo lo correcto o si iba a salir corriendo en cualquier momento. Pero tampoco tenía otra opción.
El edificio estaba en una zona vieja del centro. Por fuera parecía un local abandonado, pero adentro todo estaba pintado, con luces blancas y varias puertas numeradas como si fueran cuartos de hotel barato.
Había otras chicas, todas jóvenes, algunas arreglándose el cabello, otras maquillándose frente a un espejo largo.
Omar, el jefe, se presentó. Era un hombre como de cuarenta años, con barba perfectamente recortada y una camisa que le quedaba demasiado justa. Me miró de arriba abajo, pero no de la misma forma repugnante que el casero. Era más como si evaluara si yo serviría o no.
—Aquí solo necesitas una cosa —me dijo— que te veas confiada, aunque no lo estés. Los hombres quieren ver a mujeres que disfrutan, llenas de deseo, no que Fontán.
No dije nada. Sentía que me sudaban las manos.
Omar me llevó a un cuarto pequeño. Había una mesa con una laptop, luces, una cama angosta y una pared blanca de fondo. Me dio un conjunto de lencería blanca, muy delgado, y un antifaz.
—Te conectas con el antifaz puesto. Al principio te conviene no mostrar el rostro completo. Ya después decides.
Me explicó cómo iniciar sesión, cómo ver los comentarios, cómo aceptar un chat privado, cómo funcionan los regalos y los pagos.
—Baila, sonríe un poco, muévete lento. Deja que ellos te pidan lo demás. Tú decides qué haces.
Cuando cerró la puerta, me quedé sola con el conjunto de ropa en las manos. Me temblaban los dedos mientras me lo ponía. Cuando me vi de reojo en la pantalla, me di pena. Sentía que no era yo.
Respiré hondo y di “iniciar transmisión”.
Al principio solo había dos o tres usuarios. Me pedían que hablara, que diera una vuelta. Lo hice despacio. Después empezaron a pedir más: “quítate eso”, “abre las piernas”, “tócate”. Me puse rígida. Sentía vergüenza. Sentía miedo, No sabía qué hacer.
No hice nada, solo respiraba rápido frente a la cámara. Entonces apareció una notificación: Mr. Smith solicita chat privado. ¿Aceptar?
Lo acepté sin pensarlo.
Cuando la pantalla cambió, solo quedó él. Su cámara estaba encendida. Era mayor que yo, tal vez de unos cuarenta, Llevaba camisa, el cabello peinado hacia atrás, expresión seria.
—¿Eres nueva? —preguntó.
—Sí… —respondí, bajando la mirada aunque él no podía verme del todo por el antifaz.
—Se nota, estás nerviosa.
Asentí.
—¿Sabes lo que estás haciendo? —preguntó.
Tragué saliva.
—La verdad… no. Nunca he hecho algo así. Nunca me he… tocado... soy virgen.
Hubo un silencio corto.
Pensé que se desconectaría, que se burlaría o que se iría a buscar otra chica.
Pero sonrió.
—Entonces empezaré despacio —dijo con una voz más suave—. Primero respira. Quiero que sientas tu cuerpo. No te fuerces, solo siente.
Obedecí. Me apoyé en la silla y respiré hondo. Mis manos temblaban.
—Pon tus manos sobre tu cintura —me indicó—. Recorre tu piel despacio no pienses en cómo te ves. Solo piensa en ti.
Lo hice. Me acaricié la cintura, luego subí a mis costados, después al pecho por encima del encaje. Sentí un calor extraño. No era vergüenza, era otra cosa.
Él me miraba sin prisa.
—Muy bien —dijo—. Ahora baja tu mano despacio, solo siente, no tienes que hacer nada más.
Yo pensaba que no iba a poder, pero al mismo tiempo algo dentro de mí se estaba abriendo, Mis piernas se tensaron.
Él llevó su mano dentro de su pantalón, no era vulgar, era como si me mostrara el ritmo para que yo lo imitara. Y eso me encendió aún más.
Me costaba mirarlo directo, pero no podía quitar los ojos de la pantalla tampoco.
—Te ves preciosa así —susurró.
Mi respiración se volvió más rápida. Me moví un poco más, guiada por su voz, por cómo él también empezaba a tocarse.
Yo nunca había sentido algo tan intenso. Era como si mi cuerpo despertara de golpe. Cerré los ojos sin darme cuenta, y senti un temblor tan fuerte entre las piernas que me sentí de gelatina
Cuando llegó ese momento, me arqueé un poco hacia adelante, agarré el borde de la silla y solté un sonido que nunca había hecho.
Solo… salió de mí. Fue mi primer orgasmo y me dejó temblando.
Sentía vergüenza, pero también alivio.
—Gracias… —logré decir.
Lo vi venirse a chorros y gruñir
—Desde hoy eres mi novia virtual.
Y se desconectó.
Me quedé ahí unos segundos, recuperándome . Cuando salí del cuarto, Omar
me estaba esperando. Me abrazó emocionado.
—Niña… tu cliente dejó cinco mil dólares.
Me quedé paralizada, cinco mil, en una sesión.
Últimos capítulos
#26 Capítulo 26 LIBERARME
Última actualización: 12/16/2025#25 Capítulo 25 MI VERDAD
Última actualización: 12/16/2025#24 Capítulo 24 OFERTA
Última actualización: 12/2/2025#23 Capítulo 23 MI DECISIÓN
Última actualización: 12/2/2025#22 Capítulo 22 CHANTAJE
Última actualización: 12/2/2025#21 Capítulo 21 DOS POSIBILIDADES
Última actualización: 12/2/2025#20 Capítulo 20 MI FANTASÍA
Última actualización: 12/2/2025#19 Capítulo 19 EN EL AUTO
Última actualización: 12/2/2025#18 Capítulo 18 DEFINITIVO
Última actualización: 12/2/2025#17 Capítulo 17 LIBERTAD
Última actualización: 12/2/2025
Te podría gustar 😍
Canción de corazón
Me veía fuerte, y mi loba era absolutamente preciosa.
Miré hacia donde estaba sentada mi hermana y ella y el resto de su pandilla tenían la cara llena de celos y furia. Luego miro hacia donde están mis padres y miran fijamente mi foto, si tan solo miradas pudieran incendiar mi porquería.
Les sonrío y luego me doy la vuelta para mirar a mi oponente. Todo lo demás se desvanece excepto lo que había aquí en esta plataforma. Me quito la falda y el cárdigan. De pie solo con mi tanque y capris, me pongo en posición de combate y espero a que comience la señal: para luchar, demostrar y no esconderme más.
Iba a ser divertido. Pensé, con una sonrisa en la cara.
Este libro «Heartsong» contiene dos libros: «Werewolf's Heartsong» y «Witch's Heartsong»
Solo para adultos: contiene contenido sobre temas de adultos, sexo, abuso y violencia
ENCUENTRAME
Su terapia una vez a la semana, es el lugar de refugio donde respirar no le cuesta tanto. Todo en su vida debe ser cuidadosamente planeado
Sin embargo, el cambio repentino de su Psiquiatra jubilado y el profesor más verdugo de la academia, que a resumidas cuentas resultan ser la misma persona, desequilibran su supuesta normalidad haciendo que ella saque a flote los rincones más oscuros que ha querido esconder desde hace mucho tiempo.
Xavier está convencido que nadie interrumpirá su rigurosa vida, de hecho, él es lo suficientemente cuidadoso como para que nadie esté a su lado por lo menos 24 horas seguidas. Es un hombre cerrado, dominante y muy controlador, entre eso, manipulador. Pero cuando Anaelise entra en su campo de visión, no solo sacará lo peor de él, ella romperá sus barreras y desatará el caos que él mantiene oculto.
Ellos son sombras, y estas, se unirán formando un caos interminable.
Emparejada con su Instructor Alfa
Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.
Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
ATLAS EL ALFA CAUTIVO
—Lléname de ti, Atlas —suplicó abriendo los pantalones del hombre.
Un gruñido animal abandonó la garganta de Atlas, pero no pudo hacer nada. Simplemente, observó como Mica le acariciaba la dura verga.
Durante meses. Atlas Dravencor sufrió en cautiverio a manos de su enemigo. El alfa Aziel de la manada de Plata. Encerrado como una bestia, fue torturado para doblegarlo, pero fiel a sus principios y lealtades, no se dejó vencer. Hasta que llegó Mica, inocente y con intención de ayudarlo, terminó sucumbiendo ante ella. Solo para enterarse de que se trataba de la hija de su peor enemigo.
Traicionado, juró vengarse y, cuando finalmente es rescatado por su padre y su gente, Atlas no huye solo: arrastra a Mica con él, herida en el asalto. No la salva por piedad. La lleva con él como su botín de guerra. Como castigo y símbolo de su victoria.
Atlas está decidido a vengarse y hacerle pagar por su engaño; sin embargo, estar lejos de la joven omega le resulta imposible, sobre todo, cuando descubre que en su cuello lleva su marca y en su vientre, a su hijo.
Entre la sed de venganza y el deseo prohibido, Atlas deberá decidir si será un verdugo… o un alfa digno.
Matrimonio Arreglado Con Mi Jefe
Estela una chica bastante reservada , tímida y tranquila pero sobre todo una chica sin experiencia con los hombres.
¿Dormir con su jefe ? Jamás lo creyó posible , muchos menos entablar algún tipo de conversación con el , pues él jamás se fijo en su presencia.
Lo que ella jamás pensó es que asistir a la fiesta de disfraces que realiza cada año la empresa donde trabaja le traería grandes consecuencias en su vida .
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
La herencia del rancho.
En allí, Margarita conoce a Ryder, un vaquero que la atrae desde el inicio y con agrado descubre que el sentimiento es mutuo. ambos cargan con un pasado turbio, y lo suyo fue demasiado rápido, ardiente. Margarita descubre que está embarazada, ahora, las cosas han cambiado y no solo por el exnovio de Margarita aparece y para empeorar todo, su padre y madrastra también.
Se enfrentan a las hormonas de una joven embarazada y la pasión abrazadora de un hombre que sabe montar toros y domar caballos salvajes.
Falso Matrimonio con el Poderoso Enemigo de Mi Ex
Hasta que descubrí que Niall, guapísimo alfa de la manada vecina, era mi pareja destinada. Por fin llegaba mi turno de ser elegida.
Dios, qué ingenua fui.
Cuatro años de compromiso infernal. Teñiéndome el pelo de rubio para complacer sus gustos. Metiéndome en vestidos ajustados, haciendo de su sirvienta personal… solo para oír que serviría más como empleada que como pareja.
Todo porque su corazón le pertenecía a mi hermana.
Esa noche, tiré sin querer el portarretratos con su foto. Me abofeteó. Fuerte. Dijo que nunca estaría a su altura.
Así que lo abofeteé de vuelta, hice pedazos su foto y acepté su rechazo.
Creí que ahí terminaba todo. Hasta que los encontré en el club, riéndose de lo patéticos que habían sido mis cuatro años de intentos. Todo el compromiso había sido su juego enfermo.
Borracha y furiosa, hice algo imprudente con mi misterioso vecino. El alfa Hudson, rostro esculpido por los dioses, peligro en cada línea perfectamente hecha a su medida.
Lo más importante: es el némesis de mi ex.
¿Y qué? El mejor sexo de mi vida.
Pensé que sería un simple encuentro de una noche para olvidar.
Me equivoqué otra vez.
Es más rico que Niall, más poderoso que mi familia e infinitamente más peligroso.
Y no piensa dejarme ir.
Esta vez, no voy a ser la segunda opción de nadie.
El Alfa Malvado Me Marcó
Pero una cacería sale mal, cambiando el curso de su vida para siempre.
Saviour ha esperado a su compañera toda su vida, pero no tanto como su madre. El día que atrapan a la cazadora, Saviour sabe que todo está a punto de cambiar, pero está decidido a controlar el rumbo del barco que se hunde rápidamente que es su vida. Primer hijo de tres, nacido del Rey Alfa Raphael. Pero necesitará una compañera para tomar el trono y restaurar el lugar de su madre como ‘compañera más valorada’.
¿Cómo puede hacer eso cuando su compañera es una rechazada?
Raven pronto se da cuenta de que está en un mundo lleno de secretos y mentiras. Uno en el que debe desempeñar un papel significativo.
De cazadora a cautiva, y de cautiva a reina.
—Invadiste nuestras fronteras con la intención de matar a nuestros hombres, mujeres y niños. Eres una traidora que no merece vivir. Es misericordioso que el Rey Alfa te perdone la vida. Pero siempre caminarás en la piel que odias. Obligada a vivir como uno de nosotros, una cautiva de Darkwaters.
Cadenas de Seda y Foco
Ciel Reid no es ajeno al escándalo. Como un actor rebelde con una reputación de chico malo, ha escalado hacia la fama, dejando un rastro de caos. Pero cuando su carrera se tambalea al borde de la ruina, aparece un salvavidas en forma de Xerxes Laurent—un CEO implacable con secretos tan oscuros como sus trajes.
Xerxes le ofrece una oportunidad para recuperar su estrellato, pero hay una trampa: un contrato para un compromiso falso que convertirá a Ciel en su peón. Lo que comienza como un retorcido trato de negocios pronto se convierte en un juego de alto riesgo de poder, deseo y traición.
En Cadenas de Seda y Reflectores, la pasión arde, las lealtades se rompen y nada es lo que parece.
Prisión del Destino
—Déjame decirte: te encontrarás con el desdén de tu esposo y sufrirás por la negligencia emocional.
—Incluso podría andar con otras mujeres a tus espaldas...
—No pude soportar más esta vida, así que decidí divorciarme de mi esposo.
—Pero después del divorcio, él se volvió loco buscándome, incluso se arrodilló frente a mí, rogando por mi perdón y pidiéndome que lo aceptara de nuevo.
—¡Los hombres pueden ser tan patéticos!
—¿Debería perdonarlo?












