EL EMPERADOR QUE MATÉ
670 Vistas · En curso · Sofi San
Nadia Soler conoce perfectamente el final de Oriana Veyl porque fue ella quien lo escribió.
Después de quedarse dormida sobre el manuscrito de una novela que jamás consiguió publicar, Nadia despierta dentro de su propio mundo ficticio convertida en Oriana, la aristócrata cruel destinada a morir acusada de traición. Le quedan treinta y siete días antes de perder la cabeza y una única estrategia: mantenerse lejos de los protagonistas y evitar cada crimen que ella misma escribió.
El problema es que la historia ya no está siguiendo su argumento.
Una carta falsa acusa a Oriana de conspirar contra Aren Drazan, el despiadado emperador que Nadia creó como antagonista y condenó a morir mucho antes del final. Cuando aparecen pruebas relacionadas con el atentado que debería matarlo, Aren decide mantenerla bajo vigilancia.
Demasiado cerca de él.
Nadia pronto descubre que el verdadero Aren no se parece al monstruo plano que dejó sobre las páginas. Es peligroso, desconfiado y capaz de destruir a cualquiera que amenace su corona, pero también posee heridas, límites y deseos que ella nunca escribió.
Mientras intenta salvar su propia vida, Nadia deberá impedir la muerte del hombre que ella misma condenó.
El peor problema será descubrir que ya no quiere sobrevivir lejos de él.
Después de quedarse dormida sobre el manuscrito de una novela que jamás consiguió publicar, Nadia despierta dentro de su propio mundo ficticio convertida en Oriana, la aristócrata cruel destinada a morir acusada de traición. Le quedan treinta y siete días antes de perder la cabeza y una única estrategia: mantenerse lejos de los protagonistas y evitar cada crimen que ella misma escribió.
El problema es que la historia ya no está siguiendo su argumento.
Una carta falsa acusa a Oriana de conspirar contra Aren Drazan, el despiadado emperador que Nadia creó como antagonista y condenó a morir mucho antes del final. Cuando aparecen pruebas relacionadas con el atentado que debería matarlo, Aren decide mantenerla bajo vigilancia.
Demasiado cerca de él.
Nadia pronto descubre que el verdadero Aren no se parece al monstruo plano que dejó sobre las páginas. Es peligroso, desconfiado y capaz de destruir a cualquiera que amenace su corona, pero también posee heridas, límites y deseos que ella nunca escribió.
Mientras intenta salvar su propia vida, Nadia deberá impedir la muerte del hombre que ella misma condenó.
El peor problema será descubrir que ya no quiere sobrevivir lejos de él.


















































