Juego Peligroso
880 Vistas · En curso · natuchyz.escritora
Sarah Harrington siempre vivió a la sombra de un padre que la despreciaba por ser mujer y de un apellido que pesaba más que su propia voz. Tímida, invisible y acostumbrada a pasar desapercibida, nunca imaginó que el primer día de universidad su vida cambiaría para siempre.
Jake Caldwell es todo lo que ella no es: rico, confiado, peligroso… y el hijo del mayor rival de su familia. Desde el momento en que sus ojos grises se cruzan con los de ella, Sarah cae. Y Jake lo sabe. Porque no es casualidad. Es una orden. Su madre le enseñó desde niño que la hija de esa mujer debe ser destruida. Y Jake convierte esa venganza en un juego: una apuesta de cincuenta mil dólares con sus amigos por ser el primero en llevarse a la cama a la tímida Harrington.
Lo que Jake no esperaba es que alguien más estuviera observando.
Demian, su hermanastro, el chico problemas que solo es dulce con ella, el único que siempre la ha protegido… y el único que la ama en silencio desde hace años. Mientras Jake la seduce con palabras dulces y toques que la queman, Demian se desangra de celos y de un deseo que no puede confesar.
Cuando la traición llega de la forma más cruel —un video, risas, la humillación pública y el rechazo definitivo de su propio padre—, Sarah se queda sin nada. Sin dinero. Sin apellido. Sin ilusiones.
Solo le queda Demian… y una promesa que se hace a sí misma en medio de las ruinas:
Ya no será la víctima.
Esta vez, ella va a jugar.
Y en este juego peligroso, nadie saldrá ileso.
Jake Caldwell es todo lo que ella no es: rico, confiado, peligroso… y el hijo del mayor rival de su familia. Desde el momento en que sus ojos grises se cruzan con los de ella, Sarah cae. Y Jake lo sabe. Porque no es casualidad. Es una orden. Su madre le enseñó desde niño que la hija de esa mujer debe ser destruida. Y Jake convierte esa venganza en un juego: una apuesta de cincuenta mil dólares con sus amigos por ser el primero en llevarse a la cama a la tímida Harrington.
Lo que Jake no esperaba es que alguien más estuviera observando.
Demian, su hermanastro, el chico problemas que solo es dulce con ella, el único que siempre la ha protegido… y el único que la ama en silencio desde hace años. Mientras Jake la seduce con palabras dulces y toques que la queman, Demian se desangra de celos y de un deseo que no puede confesar.
Cuando la traición llega de la forma más cruel —un video, risas, la humillación pública y el rechazo definitivo de su propio padre—, Sarah se queda sin nada. Sin dinero. Sin apellido. Sin ilusiones.
Solo le queda Demian… y una promesa que se hace a sí misma en medio de las ruinas:
Ya no será la víctima.
Esta vez, ella va a jugar.
Y en este juego peligroso, nadie saldrá ileso.


















































